lunes, mayo 30, 2011

El dolor de la mujer malvada.

Si, duele. Duele mucho.
Me duele como a otras, me duele como a otros… 
Sólo porque por lo general soy cruel, insensible y brutal, no significa que, uno que otro lunes, la vida no me duela.

sábado, mayo 28, 2011

38 Monedas

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Moneda al aire.

38 Monedas

En su cuarto se encontró con 38 frasquitos de vidrio, cada uno etiquetado y conteniendo una moneda. Leonardo nunca la había escuchado hablar de esto, era una colección obviamente cuidada, seguro que para ella tenía un significado importante; aun así, en los años de conocerla nunca la había escuchado platicar de ella.

Se acercó a ellos y con cuidado empezó a levantar uno a uno los frasquitos, quería saber qué decía cada etiqueta. La letra de Ara en tinta azul narraban diminutas historias que Leonardo no lograba comprender: “Noche con Pablo”; “Tarde sin Diego”, Pablo era un ex novio de Ara, Diego era un amigo de ambos; “Letras o fotografía”, Ara era fotógrafa”; “Uruguay o Argentina”, y había vivido un año en Montevideo; “Tattoo – No tattoo”, hasta donde Leonardo sabía, Ara no tenía ningún tatuaje. Poco a poco Leonardo empezó a entender, o por lo menos a creer que entendía.

Frente a él estaban 38 decisiones, o más bien 38 momentos en los que Ara no supo qué hacer y acudió a una moneda. Frente a él una secreta colección, ejemplo de un lado temeroso que nuca supo ella tenía. Leonardo siguió leyendo cada frasco, sintiendo que con cada etiqueta leída iba conociendo mejor a esa amiga que se había ido.

——–

Ara sentada sobre su cama lee una y otra vez el mensaje de Diego “Ven a mi casa”. Diego tiene una novia, una chica de cabello negro que rara vez sonríe. Ara desea ir con Diego, puede adivinar las intenciones de la invitación. Su novia lleva una semana de vacaciones en Cancún y no va a llegar sino hasta en cinco días.

Sabe que no es correcto, Diego lleva tiempo deseándola, Ara lleva meses coqueteando con él; pero entiende que no terminará a su novia, Ara vive a tan sólo ocho cuadras de su casa, ocho diminutas cuadras.

“Ven a mi casa” insiste, constante, sobre la pantalla del celular. Ara no puede más. Saca un frasco de una caja que guarda debajo de su cama, lo abre sobre su mesa de noche; un ceremonia diminuta que ha repetido ya varias veces en su vida. Toma una moneda de su bolsillo, asigna “Tarde con Diego” a cara y “Tarde sin Diego” a sello, con un rápido movimiento lanza la moneda al aire. Mientras la moneda se eleva Ara busca dentro de sí y, antes de que el diminuto metal vuelva a su mano, sabe la respuesta: Quiere que la moneda caiga en sello.

Atrapa la moneda y sin ver el resultado la guarda en el frasco, saca una pequeña etiqueta de un cajón y con su pluma favorita escribe sobre ella. Luego se acuesta sobre su cama y pasa toda la tarde viendo películas.

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Leonardo no imagina esto. No hay manera de que pueda imaginar esto. Leonardo no lo entiende y nunca lo entenderá; La de Ara fue una corta y feliz vida, ausente del azar.

lunes, mayo 23, 2011

Verdades

De esas cosas que nunca debes admitir.
Ahora lo entiendo.
Lo debí haber entendido hace algunos meses.
Pero yo era distinta y el mundo era más simple.
Mi boca me tiende trampas;
Laberintos complejos.
Mi dulce boca quiere terminar con mi vida.

Ganas

Ganas de ser la cosa más dulce que has probado; pero soy amarga, ambos lo sabemos.
Ganas de que me quieras en tu cama como yo te quiero en la mía, pero de esas cosas ya mejor ni te digo.
Ganas de tu cabello negro, ganas de mi piel blanca, ganas de dos pares de ojos ocultando la mirada. Ganas, ganas de que todo fuera un final feliz.
De un embarazo, de un jardín con albahaca, de cielos llenos de promesas no falsas.
Ganas de perros, hijos, futuros, sonrisas y besos; pero yo soy amarga y tú eres frío, ambos lo sabemos.

domingo, mayo 22, 2011

De Viaje.

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: De Viaje

De Viaje

4 de la mañana en la Ciudad de México y frente a mí la fila de Aeroméxico/Internacional espera para documentar su equipaje. El aeropuerto todavía no está completamente despierto; los trabajadores de Aeroméxico aun no llegan para recibir nuestras maletas, así que Nacional e Internacional son divididos y cada grupo hace su propia fila.

El de enfrente es un vuelo a Paris. Mujeres delgadas y altas, adornadas con botas ugg, medias y suéteres largos, esperan ansiosas al lado de sus tres (o más) piezas de equipaje. Se hablan felices, ríen con soltura y se hacen coletas casuales en el cabello. Sus vidas son, para mí, tan lejanas.

Trato de recordar mi ida a París, me imagino en esa fila; me habría visto distinta, chaparrita y nerviosa, adormilada, sola. Desearía retroceder el tiempo, estar en ese día que hace diez años dejó de ser. Tener como único miedo la inminente confrontación con un país desconocido. Ningún pesar.

Las envidio.

Pero no es ese día y yo estoy en otro fila. Sentada en el piso, callada y con los ojos llenos de lágrimas. Me falta esperar dos horas para que el vuelo salga y empezar mi peregrinación: tres horas en el aire, dos en un camión y 20 minutos de taxi. Arribaré a casa de mis padres y para cuando todas estas chicas largas estén tomando sus maletas en Charles de Gaulle yo estaré llorando frente al cuerpo de mi abuela.

Cuatro de la mañana y, a diferencia de la mayoría de las personas que me rodean, yo no quiero que el tiempo pase. Yo quiero que las oficinas nunca se abran; que este día no empiece y nunca termine. Yo quiero vivir aquí sentada y callada, perdida imaginando la vida de otros, reviviendo los días felices del pasado.

Dulce negación.

sábado, mayo 14, 2011

La vida será sueño.

Ganas de seguir durmiendo,
Porque en ese sueño eterno te podría encontrar.
Ganas de nunca volver a abrir los ojos,
Porque afuera no hay alguien para mí.
Esta ciudad llena de personas que no son tú,
Individuos que nunca olerán a ti.
Ganas de soñar por siempre,
Dormir tranquila y abrazarte de nuevo.

Ready to Break

Lista para entrar en tu cama, si Dios lo permite, si tu cuerpo lo permite, si el tiempo y el espacio nos dejan en paz.

Martes

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Madre/Mami/Mamá

Martes

Semen se aloja dentro de ella; silencioso, activo y libre. Es mayo, el sol calienta lentamente el cemento de la ciudad y muchas alarmas de celulares, acomodados sobre mesas de noche, empiezan a sonar; son las 7:00 de la mañana.

En el diminuto departamento de la calle Taxco, ella yace sobre sábanas recientemente sudadas. Disfrutando la calma después de 5 orgasmos, pensando en todo lo que podría cambiar en menos de un año, imaginando. Mejillas sonrojadas, una sonrisa honesta y las manos acariciando su abdomen.

Se gira con cuidado, se cubre con una de las sábanas y le grita a su esposo que le traiga un poco de agua. No se quiere levantar, piensa que de esta manera puede ayudar a su cuerpo a crearles un hijo.

El sol sigue en su caminata diaria, personas en toda la ciudad despiertan, el ruido de la calle aumenta poco a poco y ella se mueve lo menos posible.

Dentro de ella, los espermatozoides se abren camino, millones de ellos nadan hacia lo más profundo de su útero. Cuando lleguen encontrarán la nada, pasaran horas dentro de ella y luego morirán.

Ella sigue acostada y tranquila, acariciando con dulzura su cálido vientre infértil.

domingo, mayo 01, 2011

Domingo

Un día de extraña soledad se me ha pasado por las manos,
Y no sé si la soledad era señal de algo,
Si en esas horas debía aprender alguna cosa.
Un día de extraña soledad seguido de días cansados,
Y no sé si había pistas, y no sé si había lecciones.
Estaba yo y todos esos sentimientos acumulados,
Y se me fueron de las manos.

¡Vamos, Dora!

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Sin un peso en la cartera

¡Vamos, Dora!
 Adentro de la botarga, calor; pero la hora le pagará 650 pesos a cada uno  y los necesitan. Adentro de la cabeza enorme de Dora, su cabello empapado se pega a su cuello y gotas gordas de sudor se escurren por sus sienes.

Es 29 de abril. Afuera de la botarga unos 200 niños acompañados de sus padres gritan con felicidad y bailan. Están en la plaza del pueblo y hoy, un día antes del día del niño, se les festeja en grande a los pequeños. Rifas, dulces, piñatas y un espectáculo sólo para ellos: Dora, Botas y Diego han venido desde muy lejos a cantarles una hora de canciones.

…tutututu Dora, tutututu Dora. Dora, Dora, Dora exploradora…

Por suerte conoce bien todas las canciones, sabe exactamente cómo bailarlas. Es su primer día haciendo esto, pero ningún niño ha dudado del personaje; le gritan ¡Dora! ¡Vamos Dora! Y  le aplauden sin parar. Minutos antes de la función le explicaron que cada tres o cuatro canciones debía hacer una pausa y agradecer al presidente municipal por haberlos invitado y  recordarle al público sobre las rifas de bicicletas y avalanchas. Le enseñaron a modular su voz para sonar como niña de caricatura.

Adentro de la botarga calma su respiración para poder hablar por el micrófono. ¡Saludos amiguitos! … Da su mensaje y luego sigue bailando otras canciones.

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… ¡Dora, la exploradora!

Por fin los 60 minutos pasan, es todo el tiempo que han sido contratados así que pueden despedirse de los niños. Siente que sus piernas se doblan y teme caerse al bajar del escenario; pero no se cae. Baja y la siguen Diego y Botas, igual de cansados, igual de sudados por dentro; pero 650 pesos bien valen el sudor de una hora.

Abajo del escenario los esperan algunos niños. Se quieren tomar la foto con ellos y ellos deben posar. No era parte del acuerdo con el organizador, pero una vez en disfraz es difícil defenderse de los padres que les arriman a sus hijos y se alejan para hacerle click a la cámara. El organizador, los observa sonriente y después de unas veinte fotos interviene para alejarlos de la muchedumbre. En disfraz, los sube a una camioneta y los lleva al hotel.

Por fin, adentro del vehículo logra quitarse la pesada cabeza de Dora. Su propia cabeza está mareada y empapada en sudor. Mañana lo volverá a hacer; pero por hoy puede descansar. Los llevan hasta el hotel barato en donde los están hospedando; mientras su padre entra al baño para quitarse el disfraz de Diego; ella y su hermano se acuestan en la cama a ver la tele. ¡Dora, la exploradora! – gritan la bocinas del televisor y ella le cambia al canal sin pensarlo.

Su hermano, dos años mayor y aun mitad vestido de Botas le sonríe. Sonrojada y agotada ella devuelve la sonrisa. Lo hicieron bien. Mientras otros niños perdían el día, ellos ganaron mucho dinero, mañana volverán a ganar la misma cantidad y tal vez, si hacen las cosas muy bien, los contraten para algún otro evento. Su padre les prometió no tomar más si le ayudaban un poco en casa, fue un pacto serio entre los tres, y ellos creen que, esta vez, las cosas en verdad cambiarán.

Carta para todos, carta para nadie.

Sobre estos nuevos días.

Vivo pegada a mi Lolita (la cámara que mi madre me regaló en mi cumpleaños), va para todos lados; porque hobbies o trabajo, ella y yo queremos guardarlo todo. No tengo mucho dinero, lo que no puedo comprar lo fotografío, así que tengo una colección variada de cientos de cosas deseadas.

Ya casi no lloro. En realidad me es difícil hacerlo; supongo que lloré suficiente el año pasado. A veces es frustrante, el momento perfecto para derramar unas decenas de lágrimas saladas y nada; pero supongo que siempre es mejor no poder llorar a vivir en una acuosa constante.

Mis días los transito en medios públicos o raites. Siempre perdida,  contemplando este, aparentemente infinito, paisaje urbano o pérdida en algún libro. Aprendí que sí entiendo la poesía en inglés, el truco es que debo leerla en voz alta. Así que ahí voy, en la ventanita del camión narrándome los versos de James Joyce, esperando que la persona a mi lado me piense una loca y me deje ser.

Camino mucho, leo mucho, escribo y pienso mucho, efectos secundarios de no tener carro y haber aceptado la realidad de esta ciudad: uno va a tardar mucho en llegar a donde quiere ir. No sirve de estrés, es mejor encontrar algo que hacer en el camino. Divagar mientras el tiempo lo permita.

Como bien por lo general y me permito mucha chatarra cuando creo que ya es necesaria. Esta ciudad está llena de antojos, claro que hasta ahora no han sido fritangas las dueñas de mi corazón, sino la fruta. Es barata y hay variedades de muchos lugares de la república; hace algunos días medio kilo de ciruelas amarillas, generó la cena y el desayuno perfecto.

Soy feliz. Empecé una colección de videos sobre diminutas cosas que amo del mundo (Videos calladitos), inicié un proyecto, con amigos, para asegurarme de escribir todas las semanas (Palabras domingueras). Trabajo de lunes a viernes, uno que otro domingo y algunos sábado. Casi segura que algún lunes empezaré a hacer ejercicio y tengo 7 novelas que quiero terminar.

Esos son mis días. Mi vida. 
¿Qué es de la tuya?