sábado, marzo 29, 2025

La ausencia de algo

Salimos el viernes porque ninguno tenía plan;
y ambos lo intentamos, 
pero Bumble está lleno de mujeres scam
y hombres callados. 

La ausencia de algo nos pone todos cachorros,
necesitados y activos. 
Perdidos, intensos, 
tratando de llegar con gloria al sabadito. 

Mute

Espero se te olvide cada detalle de mi cuerpo,
mi voz, 
los apodos que te regalaba. 

Espero convertirme en una sombra que no pueda ser llamada,
un algo que nunca te conteste, 
un espacio lejano ausente de mirada.

viernes, marzo 28, 2025

La abuela

La abuela empezó perdiendo los detalles de sus días.
Olvidaba desayunos, siestas, deseos. 
Pero nadie lo notaba, 
porque nunca nadie registró lo que comía o cuánto dormía, 
mucho menos lo que anhelaba.

La abuela pasó 3 años olvidando por su cuenta.
Sin nadie a quién contarle sobre esa nube en la que vivía, 
ese tiempo sin consecuencias;
tardes que llegaban sin aviso, 
mañanas que se sentía de varios días, 
platillos y personas que se esfumaban.

jueves, marzo 06, 2025

martes, marzo 04, 2025

Y olvidar

Fue un algo, 
tal vez. 
Un momentico fugaz. 
Fue que casi, por nada, estuvo a punto de funcionar. 

Aunque no tan a punto, 
faltaba mucho, 
pero parecía tener futuro. 
Parecía al menos. Por un ratito. 

Un poquito tal vez. 

Era algo diminuto pero feliz, 
y constante, 
y honesto. 
Dentro de lo que cabe, 
dentro de lo que fue. 

Un poquito de algo.

Pero luego no. 
Y luego ya. 

Solo queda escribirlo 
y olvidar. 

Deseos

Quiero olerlo dos horas, 
en silencio. 

Overshare

No habrá segunda cita, 
pero ahora alguien más de este mundo sabe que mis amigas se esforzaban por alaciarme el cabello, 
y mi cabello nada más no cooperaba. 
Y sabe que alguna vez estuve a punto de morir ahogada 
por intentar aprender a surfear,
y sabe que odio que los hombres me regañen por no saber bailar. 

Ahora, además de mi maestra de prepa, 
alguien más sabe que aprendí a programar, 
pero mis programas siempre tenían un paso de más. 
Ya no solo Pedro sabe que por las tardes, 
subía al taller de física a verlo trabajar.

Una persona más en este mundo sabe que amo las canastas de regalos, 
que quería crecer a ser un pequeño empresario, 
solo para recibirlas en Navidad. 
Que me mandaban a servirle Whiskey a mi papá, 
y lo probaba deseando un día disfrutarlo, 
pues pensaba que esa sería la señal de que ya era un adulto que valía algo. 

Alguien más sabe que prefiero la cerveza, clara, para tomar más. 
IPA si es necesario, pero estoy cansada de las salidas a las cervecerías, 
prefiero solo caminar. 

Alguien tendrá que guardar el secreto de que no amo el punk, ni el metal, 
y apenas soporto el ska. 
Y tengo algo con los olores, 
no me gusta el olor corporal. 

Nunca nos volveremos a ver, 
pero anda por ahí, 
sabiendo que como soy del norte la gente pensaba que siempre estaba enojada. 
Porque soy directa 
y si me pregunta qué pienso, pues pienso contestar. 

No habrá segunda cita. 
Y a lo mejor hablé de más. 

También le conté que escribo, que capaz podría llamarme poeta. 
Luego reí, porque no lo pienso así. 
Y tomé café, y seguí hablando. 
Le conté de la prepa, 
de cómo no aprendí a tomar. 
Le conté de crecer en una ciudad pequeña. Y luego viajar. 
Le conté de Uruguay. 

Y alguien por ahí, 
en esta enorme ciudad.
Sabe que me gusta su cabello, 
y que algunos domingos edito.
Y que, 
tal vez, 
simplemente no sé callar. 

Reflejos

¿Qué veo en sus ojos? 
Reflejos.

No sé leer pupilas. 
Nunca aprendí. 

Pero en su voz hay deseo, 
porque va y viene, como la de los pubertos. 
La intenta regular tosiendo un poco, 
tosiendo bajito para no incomodar. 

Dejo que haya silencios, tardo en contestar. 
Me gusta que no sepa bien cuándo debe hablar. 

Está nervioso. 

Sus enunciados empiezan por la mitad,
y no terminan por completo.
Divaga, pensando en la cama. 
Divaga, pensando en los centímetros que nos separan.
A veces acerco mi pie, traga saliva. 
Lo alejo. Respira. 

¿Qué veo en sus ojos? 
Reflejos. 

¿Qué ve en mis ojos? 
Me pregunto si él sí sabe leer pupilas. 

sábado, marzo 01, 2025

Mon cœur

No le tomé fotos a sus ojos (aunque quería), 
porque no le gustaban las fotos. 
No le gustaba tener que verse.

No tengo impresos de su sonrisa. 
Nada, ni una, ni media, 
ni un cachito asomándose detrás de otro amigo.

Así que me conformo, y veo sus ojos cuando cierro los míos. 
Y dejo que su sonrisa me arrulle cuando estoy cansada. 

No nos quedaron más momentos, 
así que camino callada, 
imaginando que su amor me sigue.  
Y escucho su risa cuando bailo como boba. 
Y cuando veo a mi hijo, me invento cuánto lo hubiera querido. 

Y no le hablo, pero le escribo.

sábado, febrero 22, 2025

O, tal vez, no

Me regaló un juguete de su infancia, un diminuto cachorro de nariz casi borrada. 
O, tal vez, no. 
Tal vez no tuvo juguetes de niño. 
Tal vez el cachorro se lo dejó algún vecino, 
o era un juguetito compartido de otra relación, 
o lo encontró en la calle, 
o lo compró de una venta de garaje. 

Porque mintió. 

Mintió sobre otras cosas;
sobre amor, tiempo, y realidades, 
sobre dinero, fechas, y casi todos los planes.

Y el cachorro con la nariz casi borrada está en mi mano, 
callado. 

Aquí

Tan aquí, 
incómodamente desnuda en tus recuerdos. 
Incómodo para ti, digo, capaz. 
No sé. 

Pero demasiado aquí, 
o ahí, en tu mente.  

Demasiado flexible, como cualquier fantasía. 
Demasiado lista, lista de estar lista para cualquier cosa;
aunque igual supongo también de astuta.

He logrado sobrevivir el tiempo, 
comiendo nostalgia, dándole tragos a tu cerveza,
durmiendo, cuando no me piensas, en la cama que recuerdas.

Tan aquí 
y tan en otro lado, 
Con hombres que no conoces, en una cama que nunca has visto.

Demasiado.