Me gusta tu mirada
cuando la encuentro en mi cama,
y me gusta tu mirada
cuando me encuentra
durmiendo.
cuando la encuentro en mi cama,
y me gusta tu mirada
cuando me encuentra
durmiendo.
Me das calma.
Tu peso,
la fuerza de tus manos,
el ritmo de tu voz.
Me da alegría
tu paz,
la ausencia de drama.
Cómo me acurrucas
cuando necesito
ser acurrucada.
Y cómo me recorres
cuando me hace falta
ser recorrida.
Me gusta tu mirada,
de un marrón tierno,
que me sigue
en silencio,
y muy seguido,
con curiosidad.
Me gusta
que te guste
observar.