martes, junio 23, 2026

Junio

Es extraño 
decorar un pino de plástico,
siempre pienso. 

Esferas llenas de brillantina 
que llenan todo de brillantina 
aferradas a un espacio 
con un clip.

Un clip, que como clip, 
nunca tuvo su momento, 
sino se convirtió en esto: 
Una unión temporal
entre un pino que nunca vivió
una esfera que cada año pierde un algo. 

Y es junio. 

No sé por qué pienso eso, 
pero cada tanto 
vuelve a mi mente. 

El clip, en la caja, 
no ve nada. 

No sabe que el mundo ha cambiado. 
Que ya casi todo es digital, 
nadie imprime; 
y, cuando hace falta,
se engrapa. 

Su trabajo,
rutinario
y aburrido, 
es un trabajo seguro. 

Un clip ya no es lo era antes. 
Importantes.
Constantes.

De niñas, 
solíamos hacernos collares con ellos, 
pulseras. 
Sabíamos usarlos para forzar candados. 
Viajaban en maletines. 
Esenciales. 

He pensado en rescatar uno
de esa caja que mi madre guarda;
pero soy distraída, 
y, después de la euforia, 
sé que lo perdería. 

Un clip en el piso.
Sin razón. 

Es extraño
decorar un pino de plástico. 

Al parecer

Al parecer, lo soy.

La clase de mujer
que disfruta estar sola.
La que hace pasteles cuando le nace
y se sabe recetas de memoria.

Hay cucharadas
y cucharaditas
en mi mente guardaditas.

La que ve futbol, 
mientras toma cerveza 
y escribe cosas como poemas.

Soy

la que viaja
para ver amigas,
conocer ciudades,
y coordinar con amantes.

La mujer que toma fotos
de caracoles, y de mis pezones,
de nubes, de dulces,
de mi cuello con sudor. 

La que en el súper
se detiene frente a sus galletas favoritas
y decide no comprarlas.
No ese día, 
tal vez otro.
Porque soy responsable
de mi vida
y de otra más chiquita.

También hay un gato.
Pero no es mío.
Es una larga historia.

Soy la mujer
que cuida gatos ajenos,
que sueña sueños complejos.
y adelanta trabajo
por si acaso.

La que sale a correr
o se queda en casa
investigando sobre proteína
y planeando las comidas. 

La que se acuesta sobre tu pecho,
escucha tu corazón atentamente,
como un médico contando latidos,
asegurándose de que lleves buen ritmo.

Y luego se distrae.

Porque también está ocupada calculando
la probabilidad
de que en unos minutitos
me estés tocando.

Al parecer.

Pero limitados

He tenido muchos tipos de amor,
como colores en una cajita.
De esas cajitas pequeñas
con lapicitos difíciles de sostener.
Tiernos,
por ser ligeramente ridículos
y poco prácticos.
Encantadores,
pero limitados.

Le flow (y the plot)

Alguna vez,
uno de esos hombres me habló por teléfono.

Bueno,
aún no era un hombre hombre,
más bien un recién graduado
de la adolescencia.

Ebrio y emocionado,
me preguntó
si me podía casar con él.

Cinco años después,
otro hizo lo mismo.

Ese no estaba ebrio.
Quizá solamente asustado.
¿De perderme?
¿De quedarse a mi lado?

Nunca lo sabré.

Otro me dijo
que dejara todo
y me fuera a vivir a su casa.

Uno más fue sencillo:
solamente me solicitó 
que nunca lo olvidara.

Cuando era muy joven,
mi cuarto novio me pidió
un pedacito de mi espalda.

Otro, el poder nombrar mi lunar.

Ya en esta ciudad,
uno de esos hombres
que tanto me gustaban
se acostó sobre mis piernas,
me dio un libro de poemas
y me dijo:

léeme.
Déjame quedarme dormido así.

Otro pidió de regalo
que lo acompañara
a la comida de su cumpleaños.
(estaba recién divorciado).

Y yo,
que soy de ir con el flow,
acepté.
Dije que sí.
Los dejé entrar.

Total,
todo sea for the plot.

Me gusta

Me gusta que me llueva.
Que la ropa se humedezca rápido, 
termine empapada. 

Sentir el frío 
de los calcetines mojados.

Me gustan los chorritos de agua fría
que recorren mi nuca
y bajan por mi espalda.

Me agradan. 

Que el camino se complique 
con charcos,
con mares improvisados.
Una ciudad caótica con un cielo decidido. 

Me gusta el ruido 
de miles de gotitas 
chocando con techos, 
carros, 
calles, 
mi cara. 

La pausa. 

A lo que iba, 
ya no voy. 

Lo que haría llegando 
se cambió 
por una ducha,
pijama, 
y un suéter grande. 

Me encanta. 

jueves, mayo 28, 2026

En el final

Despertaré y estarás ahí.
Tus ojos grandes y sencillos.
Dos círculos amables.

Lamiendo mi cara,
Olfateando fuerte mis orejas,
eso que hacías
que me hacía reír.

Y seré feliz,
me sentiré tranquila.
Entenderé que ya todo
ha terminado.

Te abrazaré,
nos acurrucaremos
y volveré a dormir.

lunes, mayo 25, 2026

Good boy

Mi corazón es bobo
como un cachorro
que aprende algunos trucos.
Cuándo soltar,
cuándo quedarse quieto.

Pero es bobo igual.
No suelta porque quiera,
ni se queda quieto porque le nazca.

Lo hace por ser bueno.
Por no dar mucha lata. 

martes, mayo 19, 2026

El funeral

Supongo que no estará,
que mandará flores.
Blancas, como todas las demás;
perfumadas, como siempre.

Flores que cansarán mi mente,
que aturdirán mis ideas.

Me recordarán que existe,
pero no está,
ni llegará.

Se mandan flores,
¿para quién?

Al muerto le han cerrado los ojos.
Los demás andan en lo suyo.
Olvidando rencores,
hilando días,
sujetando palabras lindas
a los recuerdos de otros.

Supongo que no estará,
y me siento tranquila al saber
que podré llorar.

Llorar públicamente,
sin preocuparme de no encajar.

lunes, mayo 18, 2026

¿Qué parte?

¿Qué parte de mí se quedaría
si me fuera
o te fueras tú?

¿Andarían por ahí
mis piernas en el aire,
o mi mirada te despertaría
alguna madrugada?

¿Sería capaz mi voz
de repetir alguna frase
que yo,
la real,
habría olvidado haber dicho?

Un “te quiero” calladito,
una carcajada fuera de lugar.

¿Qué flotaría
en tu cuarto,
el que aún no he conocido,
si me fuera
o te fueras tú?

¿O todo,
como un fantasma
que encuentra la calma,
desaparecería poco a poco?

¿Mi nombre
y mi cara
se cubrirían de mucha nada?

jueves, mayo 14, 2026

Aunque también

Simplemente te extrañaría,
hasta mi último día.

(Aunque también
lavaría platos,
viajaría,
saldría por cervezas,
encontraría amantes.

Tendría una vida
sencilla).

martes, mayo 05, 2026

Oro

La luz de la ventana ilumina el polvo en mi cuarto
y el oro parece danzar a mi alrededor.

Pero es solo sol y tierra, y un momento.

Es el tipo de magia que me toca.
No más.