martes, marzo 03, 2026

Fantasía

Un día pesado

Quisiera tu cuerpo en una cama,
en un día sin tiempo.
Estar acurrucada.

Que fuera mañana
y hubiera desayuno…

Porque sí desayuno,
aunque nunca me hayas visto hacerlo.

Sí desayuno,
y duermo
y sueño.

Y tengo fantasías
con mañanas aisladas
en las que puedo descansar
abrazada
por ti.

En las que te hago
preguntas
y me explicas tu vida.

Luz cálida.
Sábanas limpias.
Y la urgencia
de nada.

A los 18 años

Su mano se levanta un poco.
Y sonríe.

Las personas que suben a su vagón lo ignoran.
Yo, desde la plataforma,
le sonrío.

Imito su cuerpo,
que parece cargar tristeza.
Imito su mano tímida,
que no termina
de comprometerse con el adiós.

Se ríe.

Le digo chao,
sin lograr que salga sonido.
Mi voz
se niega a participar.

Las puertas entre nosotros se cierran
y el metro empieza a avanzar.

Él se va.
Yo me quedo.

Lo alcanzo a ver
desde una de las ventanas:
una imagen movida,
todavía su sonrisa,
todavía su mirada.

El último momento. 

lunes, marzo 02, 2026

Es como

Es como andar por ahí
y decidir saltar a un lago
sin saber qué tan profundo es.

Empezar a correr.
Sentir el pasto en los pies
mientras dejo esos metros de campo atrás,
la cara sonrojada,
el frío de enfrentar el viento.

Y luego, casi en la orilla,
soltar el cuerpo,
dejar que la inercia
y la gravedad
hagan con él lo que quieran.

En el aire,
esperar
que el lago
sea lo suficientemente profundo.
Que tenga espacio para mi cuerpo
y su fuerza.
Pedir que este salto
no duela.

Y lo es.

(Felicidad)

Mi cuerpo entero
queda rodeado de frescura,
envuelto en un espacio abierto
donde puedo hundirme más
o decidir nadar.

Y cuando salgo, 
aún empapada por esa decisión, 
no me seco. 

Porque de nuevo
toca saltar a otro lago 
(que no conozco, 
que no sé qué tan profundo es). 

Y vuelvo a correr. 

Una y otra vez. 
Sin detenerme.
Sin secarme. 
Sin pensarlo demasiado. 

Solo sintiendo el piso fresco en mis pies, 
el sol persiguiéndome, 
el agua del pasado 
escurriendo por mi piel. 

Lago tras lago, 
y ninguno de los saltos
 me ha lastimado. 

Es algo así, 
como se siente 
amarte. 

viernes, febrero 27, 2026

Por cierto

Me gusta el ritmo de tu voz
cuando me explicas algo
que llevas tiempo pensando.

Cómo se mueven tus labios.

Me gusta.

Cómo pasas de estar recargado
a dar unos pasos:
hay un impulso decidido.
Es lindo.

Me gusta lo delicado
que puede ser
tu dedo índice,
cómo lo usas
para explorar.

Y la presión
precisa
que logras
con tus palmas.

Me gusta la fuerza
que tienes
y usas.

Y tu cabello…
me gusta tu cabello,
cuando dejas que mis manos 
lo recorran 
despacio. 

Un tanto más

Quisiera que todo fuera más sencillo:
tener un pasado más limpio,
más tiempo libre,
más qué ofrecer.

Tengo historias,
miedos,
preguntas.

A veces siento
que eso es todo lo que tengo.

Junto montoncitos de vida,
los acomodo.
los intento valorar.

Y a veces
quisiera
que fuera más.

jueves, febrero 26, 2026

Herencia

Mi corazón tiene una forma rara,
lo sé, desde chica.
Me daba pena.
Lo ocultaba.

Le cosía cachitos de tela
para rellenarlo,
pero nada
nunca aguantaba.

Su forma:
angular,
simétrica,
con pequeños ganchos
donde colgar humanos
por muchos años.

Casi nadie
la reconocía.
Lo ven y dicen que lo entienden,
como hombres arrogantes en museos,
y como esos hombres
intentan explicarme
de qué va:

¿Ves este pico? este pico sobra.
Sería mejor quitarlo.
Y acá, acá hay un hueco
que significa soledad.

No es un corazón cómodo.
Es más pesado de lo normal
y está cargado hacia la derecha,
lo cual complica el caminar.

Y luego, un día, nació mi hijo.

Un niño perfecto,
con ojos oscuros
y un lenguaje inventado.

Y su corazón,
simétrico y angular,
con pequeños ganchitos,
y un huequito
que aún no sabemos
qué podría significar.

Te extraño.

Te extraño.
Pero bien,
estoy bien.
No tienes que venir.

Solo te extraño
y quisiera que estuvieras a mi lado,
quitándome la ropa
y todas esas cosas.

Entiendo que hay trabajo,
juntas
y lo demás.

Solo te extraño
y me gustaría
poder besarte,
que me besaras,
cerrar los ojos
y sentir tu peso.

Me gustaría que mis manos
recorrieran tu espalda,
acariciando,
dando masaje,
jugando.

Que tu voz
alcanzara mi mirada,
y tu mirada
entrara en cada una de mis palabras,
las que me sobran cuando estás
porque me emociono
y todo te lo quiero contar.

Te extraño
así,
ligerito,
como siempre.

Pero está bien.

Puedo esperar.

miércoles, febrero 25, 2026

Algunos días

Algunos días amanezco más perdida.

La marea se va,
no por ausencia de agua.

Aquí no faltan ganas,
ni ternura,
ni amor.

Solo despierto con menos conexión
al mundo.

Unida mi alma a la tierra
por apenas unos nervios,
como los dientes
justo antes
de caerse.

Despierto con menos palabras,
menos ruido,
menos ganas
de ser observada.

Algunos días amanezco más perdida.
Más callada.
Con otra mirada.

No sé si se nota.
No sé si lo oculto bien.

No sé
si importa.

Sobre quererte

Te quiero
porque te quise
por mucho tiempo.

Supongo que es un eco
de tantos años
de observarte,
de sonreír frente a ti,
de estar a tu lado.
De crecer queriéndote
sin cuestionarlo.

Era libre de querer
porque no me ponías atención.
Al menos no
del modo en que mi amor
lo deseaba.

Andabas en lo tuyo.
Nos veíamos en fiestas,
hacíamos tareas.
Y yo perfeccioné el talento
de quererte
desde lejos,
en lo mío,
sin complejos.

Te quise mucho.
Mientras tenía mis novios,
mis amigos,
mis otros dramas.

Eras un pequeño lugar,
cómodo, cálido
y ajeno,
donde podía descansar
del ritmo
y del tiempo.

Te quise mucho.
Y por eso
aún te quiero.

Pero más
como a un recuerdo de infancia.

Ya sin deseo.
Entendiendo la complejidad.
Aceptando que, quizá,
ya no nos conocemos.

El caso de ti

En la llamada creo me quisiste decir que querías intentar algo conmigo. 
Lo vi complicado. 

Para empezar:
estás casado. 

martes, febrero 24, 2026

Libra

Me dijo:
Eres única y diferente,
y pensé
que seguro
para él.

Un hombre en su crisis de los cuarenta,
engañando a su esposa,
empezando a correr,
acumulando dinero
solo por tener.

Seguro lo era:
única y diferente.

Alguien que no se impresionaba mucho
con su forma de hablar.

Me prometió pagar mi renta
(mi renta es pequeñita,
hasta yo la puedo pagar),
me prometió cuidar de mi hijo,
me prometió viajes y comidas…
pero era alérgico a los mariscos.

Me prometió que en su cumpleaños
iríamos a un acuario.
Amo los acuarios.
Amo ver a los peces
solo estar.

Hubo otros planes,
muchos.
Casi todos suyos.

Yo me mantenía más o menos a raya.
Eso lo puedo decir con calma,
porque soy yo la narradora.

Porque no solo soy única y diferente,
sino también justa y neutral:
una Libra
nada, nada emocional.