Presiento que, cuando me ves,
no mucho se mueve en ti.
No hay notas lejanas
que vibren en tu esternón.
No hay vientos
causando remolinos
en las praderas
que llevas en la espalda.
La piel no se separa,
no intenta adelantarse
para llegar antes
a las caricias.
no mucho se mueve en ti.
No hay notas lejanas
que vibren en tu esternón.
No hay vientos
causando remolinos
en las praderas
que llevas en la espalda.
La piel no se separa,
no intenta adelantarse
para llegar antes
a las caricias.
Pero ese ya es tu problema.
Yo, como sea,
no puedo sentir el clima
dentro de tu cuerpo.
Sus tormentas no me mojan;
sus sequías no me alcanzan.
Yo, lo que siento,
es lo mío:
las olas gigantes
que rompen contra mis pulmones;
la lluvia
que inunda mi cerebro.
Sé que,
si hablamos de amarnos,
no me amas.
Pero eso es tuyo.
Yo, por mi parte,
cuando me acurruco a tu lado,
encuentro el refugio
de mi amor.