martes, junio 23, 2026

Pero limitados

He tenido muchos tipos de amor,
como colores en una cajita.

De esas cajitas pequeñas
con lapicitos difíciles de sostener.

Tiernos,
por ser ligeramente ridículos
y poco prácticos.

Encantadores,
pero limitados.

Le flow (y the plot)

Alguna vez,
uno de esos hombres me habló por teléfono.

Bueno,
aún no era un hombre hombre,
más bien un recién graduado
de la adolescencia.

Ebrio y emocionado,
me preguntó
si me podía casar con él.

Cinco años después,
otro hizo lo mismo.

Ese no estaba ebrio.
Quizá solamente asustado.
¿De perderme?
¿De quedarse a mi lado?

Nunca lo sabré.

Otro me dijo
que dejara todo
y me fuera a vivir a su casa.

Uno más fue sencillo:
solamente me solicitó 
que nunca lo olvidara.

Cuando era muy joven,
mi cuarto novio me pidió
un pedacito de mi espalda.

Otro, el poder nombrar mi lunar.

Ya en esta ciudad,
uno de esos hombres
que tanto me gustaban
se acostó sobre mis piernas,
me dio un libro de poemas
y me dijo:

léeme.
Déjame quedarme dormido así.

Otro pidió de regalo
que lo acompañara
a la comida de su cumpleaños.
(estaba recién divorciado).

Y yo,
que soy de ir con el flow,
acepté.
Dije que sí.
Los dejé entrar.

Total,
todo sea for the plot.

Me gusta

Me gusta que me llueva.
Que la ropa se humedezca rápido, 
termine empapada. 

Sentir el frío 
de los calcetines mojados.

Me gustan los chorritos de agua fría
que recorren mi nuca
y bajan por mi espalda.

Me agradan. 

Que el camino se complique 
con charcos,
con mares improvisados.
Una ciudad caótica con un cielo decidido. 

Me gusta el ruido 
de miles de gotitas 
chocando con techos, 
carros, 
calles, 
mi cara. 

La pausa. 

A lo que iba, 
ya no voy. 

Lo que haría llegando 
se cambió 
por una ducha,
pijama, 
y un suéter grande. 

Me encanta. 

jueves, mayo 28, 2026

En el final

Despertaré y estarás ahí.
Tus ojos grandes y sencillos.
Dos círculos amables.

Lamiendo mi cara,
Olfateando fuerte mis orejas,
eso que hacías
que me hacía reír.

Y seré feliz,
me sentiré tranquila.
Entenderé que ya todo
ha terminado.

Te abrazaré,
nos acurrucaremos
y volveré a dormir.

lunes, mayo 25, 2026

Good boy

Mi corazón es bobo
como un cachorro
que aprende algunos trucos.
Cuándo soltar,
cuándo quedarse quieto.

Pero es bobo igual.
No suelta porque quiera,
ni se queda quieto porque le nazca.

Lo hace por ser bueno.
Por no dar mucha lata. 

martes, mayo 19, 2026

El funeral

Supongo que no estará,
que mandará flores.
Blancas, como todas las demás;
perfumadas, como siempre.

Flores que cansarán mi mente,
que aturdirán mis ideas.

Me recordarán que existe,
pero no está,
ni llegará.

Se mandan flores,
¿para quién?

Al muerto le han cerrado los ojos.
Los demás andan en lo suyo.
Olvidando rencores,
hilando días,
sujetando palabras lindas
a los recuerdos de otros.

Supongo que no estará,
y me siento tranquila al saber
que podré llorar.

Llorar públicamente,
sin preocuparme de no encajar.

lunes, mayo 18, 2026

¿Qué parte?

¿Qué parte de mí se quedaría
si me fuera
o te fueras tú?

¿Andarían por ahí
mis piernas en el aire,
o mi mirada te despertaría
alguna madrugada?

¿Sería capaz mi voz
de repetir alguna frase
que yo,
la real,
habría olvidado haber dicho?

Un “te quiero” calladito,
una carcajada fuera de lugar.

¿Qué flotaría
en tu cuarto,
el que aún no he conocido,
si me fuera
o te fueras tú?

¿O todo,
como un fantasma
que encuentra la calma,
desaparecería poco a poco?

¿Mi nombre
y mi cara
se cubrirían de mucha nada?

jueves, mayo 14, 2026

Aunque también

Simplemente te extrañaría,
hasta mi último día.

(Aunque también
lavaría platos,
viajaría,
saldría por cervezas,
encontraría amantes.

Tendría una vida
sencilla).

martes, mayo 05, 2026

Oro

La luz de la ventana ilumina el polvo en mi cuarto
y el oro parece danzar a mi alrededor.

Pero es solo sol y tierra, y un momento.

Es el tipo de magia que me toca.
No más.

jueves, abril 30, 2026

Contener

Soñé que había una tormenta,
y a mis pies, una serpiente
de boca grande,
enorme,
desproporcionada.

Durante todo el sueño
tenía que apretarle la boca,
para que no mordiera a mi hijo,
para que no me atacara a mí.

La noche y la lluvia seguían.
La serpiente intentaba defenderse,
era difícil controlarla.

Pero, poco a poco,
su cuerpo cedía,
su carne empezaba a morir,
hasta que solo quedó su esqueleto
y su piel,
amarilla como la mantequilla.

Estaba muerta
en mis manos,

y yo sentía
alivio
y una gran
tristeza.

miércoles, abril 29, 2026

Cuando muera

Cuando muera, 
regresaré como palomillas, 
cientos de ellas. 

No al mismo tiempo, 
no como una plaga. 

Sino, cada tanto, una. 

Girando alrededor de focos,
colándome en tu cuarto. 
Observando, 
desde lejos, 
con cuidado.