viernes, febrero 20, 2026

Según lo recuerdo

Me dijo que amaba cómo lo cogía.

Luego dijo que le perturbaba
que quisiera hacerlo.

Me dijo que mi piel era interesante
y después me pidió que me tapara.

Que me pusiera un vestido
de flores
que sólo a él le gustaba.

Me dijo que era hermosa,
deseable,
atrevida,
risueña.

Y luego
se quedó callado...

cinco años.

Aire y recuerdos

Soñé que estabas frente a mí
y podía contarte
todo lo que pasó
desde el último sueño:
el divorcio,
el dolor,
la soledad…
y luego la calma.

Pero esta vez
ya no me contestabas.

Creo que he olvidado
el sonido de tu voz.
Creo que, aun en sueños,
he perdido todas tus palabras.

¿Quién soy yo
para intentar generarte
de aire
y recuerdos,
de amor
y nostalgia?

¿Quién eres tú
si ya no hablas?

IV

¿Y qué hice después?
Nada.
Sonreí
y acepté
que lo amaba.

jueves, febrero 19, 2026

Un librero

 I 
Y así, como si nada,
se ofreció a comprarme un librero.

¿Qué demonios es esto?

Qué forma tan precisa
de arrancarme el corazón
y lamerlo.

II 
Tuve una respuesta visceral
que escondí
tomando otro trago de mi chai.

III 
No sé si sabe
que llevo años cargando algunos libros,
viajando, mudándome con ellos. 
Convencida de que me han salvado, 
que han corregido mi camino. 

A donde llego 
les busco un lugar. 
Son mi memoria externa 
de promesas privadas, 
amor repartido, 
ternura presente. 

Mi camino de regreso a casa,
donde casa
es mi alma
y mis ganas de continuar.

A los 10 años

Solíamos correr
en ese cerro plagado de basura
cuando las flores crecían altas
y ocultaban su verdad.

Nuestro cerro se volvía
una pradera,
otro país,
tal vez otro tiempo.
Un lugar pintoresco
donde podíamos soñar,
desear, pedir.

Miles de florecitas amarillas
rozaban nuestras rodillas
mientras cantábamos
sobre el futuro
y reíamos
sabiendo
que nos queríamos engañar.

Estas vidas,
las nuestras,
no traían amores eternos
ni jardines secretos
ni demasiada magia para cosechar.
Eran vidas, solo vidas,
en las que a veces
las flores crecían lo suficiente
para cubrir la realidad.

miércoles, febrero 18, 2026

Ser mamá

Duele
pensar
que ser madre
me descalifica.

Los primeros días
(de ser de nuevo soltera)
estuve en una fiesta.
Una chica ebria
me gritó en la cara:
No te preocupes,
habrá quien te ame
y se encargue.
Uno se enamorará
de verdad
y no le molestará
que seas mamá.

....No le molestará
que seas mamá
...
Se quedó dentro de mí.
Sigue ahí.

Ni siquiera lo había pensado
como una molestia.
Siempre lo vi
como algo genial.

Pero ser mamá
(muchas veces)
me descalifica.

De cierto nivel de fiesta,
de ingresos,
de tiempo libre,
de paciencia.

Lo más fantástico que vivo
es el gran defecto.

Y duele
saberlo.

No lo sé

No puedo explicar muy bien
lo que siento adentro.
Y he vivido.
He vivido.

Hace poco alguien intentaba ponerme en mi lugar,
hablando despacio
sobre cómo esto es cariño, amor, ternura.

Pero he vivido eso.
Mucho.
Siempre.

Y aun así,
esto que se amasa en mi cama
y se unta por la vida
es nuevo.

Tal vez es amor viejo,
del que solo una mujer de 43
es capaz. 

Igual.
Puedo aceptar
no haber tenido nunca esta edad.

Pero no lo sé.
No lo creo
y no lo puedo explicar. 

sábado, febrero 14, 2026

El único

Eres el único humano que me ha hecho desear estar en un crucero. 

miércoles, febrero 11, 2026

A los 6 años

Cada uno tenía su propio árbol.
Los más grandes,
los más fuertes,
eran dueños de los zapotes
y te atacaban con ellos desde arriba
si no te querían
o si te querían hacer llorar.

A mí no me atacaban.

Yo no sabía escalar.

Algún día, uno de ellos me esperó.
Me llevó a un árbol.
Era más pequeño,
pero sí tenía frutas.

Este fue mi primer árbol
me dijo.

Yo lo vi muy complicado
y él adivinó lo que pensaba.

No, tiene un truco,
me explicó.
No se nota bien,
pero tiene escalones.


Me enseñó.
El truco era girar con el tronco
hasta llegar a una rama fuerte,
lejos del piso,
más cerca del cielo.

Me regaló su primer árbol
y se quedó conmigo toda la tarde.

Yo no supe entender
ese nivel de ternura.
Era pequeña.
Aún no sabía escalar.

Aunque era querida
y a mí no me atacaban.

Completo

No me suelo pensar como alguien extrañado,
no me percibo como un recuerdo.
Según yo, nada de mí se ha quedado.
Nunca.
Mi cuerpo se siente completo.

martes, febrero 10, 2026

Se me nota

Yo sé que para ti existir es normal.
Llevas cargando ese cuerpo desde hace años.
Pero yo, por primera vez,
lo traigo colgado en los labios,
metido en la sonrisa.

Y se acomoda bien,
suavecito.

Nadie lo creería:
que tanta piel,
tanto cuerpo,
tanto hombre
se acueste sobre un labio
y se cubra con el otro.

Se nota.
Dicen.
En las fotos.