I
Y así, como si nada,
se ofreció a comprarme un librero.
Y así, como si nada,
se ofreció a comprarme un librero.
¿Qué demonios es esto?
Qué forma tan precisa
de arrancarme el corazón
y lamerlo.
II
Tuve una respuesta visceral
que escondí
tomando otro trago de mi chai.
III
No sé si sabe
que llevo años cargando algunos libros,
viajando, mudándome con ellos.
Convencida de que me han salvado,
que han corregido mi camino.
A donde llego
les busco un lugar.
Son mi memoria externa
de promesas privadas,
amor repartido,
ternura presente.
Mi camino de regreso a casa,
donde casa
es mi alma
y mis ganas de continuar.