He olvidado en cuál libro escondí tu foto.
La única foto de tu mirada.
La única foto de tu mirada.
Así que, cada tanto,
recuerdo buscarte.
Me paro frente al librero
y elijo uno:
a veces un libro de arte,
una novela gráfica,
ese poemario.
No busco tanto en las novelas,
las guías
o los libros de historia,
aunque, a veces,
igual los esculco.
La foto.
No sé bien por qué la escondí.
Algo de ti me acusaba,
o algo del pasado
obviaba mi presente.
Tu mirada,
tan amiga.
Abro el poemario
de nuevo.
En ese que busco seguido,
porque era mi favorito.
Pero encuentro solo enunciados
tratando de explicar
lo de las miradas:
de cómo te persiguen,
de cómo te atrapan.
de cómo te persiguen,
de cómo te atrapan.
Y no estás ahí.
Solo tinta.
Elijo otro libro,
pero tampoco.
Tal vez,
sospecho,
la he perdido.
Y solo me quedan
las palabras de otros
sobre otras miradas,
sobre otros pasados
también extraviados.
sobre otras miradas,
sobre otros pasados
también extraviados.
He olvidado en cuál libro escondí tu foto.
y temo olvidar
cómo me mirabas.