martes, agosto 18, 2026

Copito

Tienes una pequeña peca
abajo de tu ojo izquierdo.

La veo cuando estoy sobre ti.

Es casi un hexágono
y me maravilla.

Es
como si un copito de tiempo
hubiera caído sobre tu mejilla.

Un recordatorio
de que cada momento
a tu lado
es prestado
de una historia
cuyo final
no conocemos.

domingo, agosto 16, 2026

Verás

Verás,
a veces,
mi cuerpo
se siente al mar.

Como que va y viene,
no se acomoda,
no duerme.
Nada lo sostiene.

Y verás,
entre tus brazos,
vuelvo a ser
de piel,
de huesos,
de músculos,
de tiempo y espacio.

Domingo

No tomo el café como te dije.
Me dio pena
pedir que le pusieras más leche.
Parecías pensar que ya era suficiente
y quise ser el tipo de mujer
que también lo pensaba.

Y no duermo de lado,
solo quería tocarte.

Tengo pesadillas,
de las que no te hablo.
En ellas las personas se ríen de mí
por decir algo mal,
por pensar algo mal,
por no saber cómo estar.

Y te extraño
cuando mi mente está en silencio.
No sé amar de a poquito.
Solo tengo prendido o apagado.

Sé que notas
cuando mi risa es falsa.
Yo no siempre me doy cuenta.

Sé que escuchas
cómo uso mis palabras.
A veces,
sin querer,
narro mucha tristeza.

Y te extraño
cuando el ruido
de mi mente
regresa.

Y lloro solita
sentada en mi recámara,
y solita me seco las lágrimas.
Solita me hago reír.

Y te busco
para contarte cualquier pavada.
Porque te extraño,
porque lloré,
porque no sé amar poquito
y porque quisiera un café contigo.

Pareces pensar
que soy suficiente,
y quisiera ser
el tipo de mujer
que lo piensa también.

sábado, agosto 15, 2026

Navajita

Esperemos no te duela
esa pequeña navajita
que tejí para ti
con palabritas sencillas
y palabritas sensatas. 

La mando 
desde acá
hasta tu cama. 

Esperando
que, con ternura,
abra esa parte,
que aún me extraña,
y la desangre.

miércoles, agosto 12, 2026

Al río

La última vez que escribí de ti,
entendí
que debía dejar
que la vida te lleve.
A lo tuyo.

A donde sea que vayas.
Feliz, tranquilo, completo,
o como llegues.

Como sea,
no te alcanzo.

Por mi parte,
en mi mente,
te soltaré en un río.

Ahí es donde viven
los otros.

Sobreviven, aún,
aunque cada vez son menos.

Menos palabras,
menos historias.

Algunos han perdido el nombre,
otros, casi todas sus noches.

Hay uno
que me cae bien.
Ya solo es una canción
flotando donde mismo,
dando vueltas.

Te voy a llevar al río,
a enfriarte,
y dejarte andar.

Te voy a olvidar.

Holis

Me pregunta cómo estoy,
pero quiere saber si he cogido.

Le gustaría saber,
y, a mí, me gusta no contarle. 

Ficción

Le dije:
Sabes, en este momento de la historia, 
es lógico que pasé. 

¿Qué pase?
Preguntó, 
sabiendo la respuesta. 

Tomé su mano
y la acomodé en ese huequito de mi espalda 
donde ningún amigo se acurruca. 

Le sonreí
y se dejó besar. 


Y ahí no terminó el verano,
no terminó su historia,
ni mi camino.

Pero fueron buenas horas.
Dormí tranquila,
y desayunamos juntos. 

domingo, agosto 09, 2026

Que prometiste que tendría

A veces me pregunto 
si tus mentiras te alcanzaron. 

Quisiera poder acercarme a tu cara
y saber si sudas.

Una gota por cada día.  

Saber si las garras largas 
de las cenas románticas
joden tu temperatura. 

Me pregunto si hay 
calor y pesadillas
que te despiertan en las madrugas.

Soy yo. 

Un cuerpo fantasma. 

Quisiera saber
si vomitas por horas
todas las sonrisas 
que prometiste que tendrías. 

Que prometiste que tendría. 

Alguna vez
le hablé por teléfono. 
Tomé el cel de un otro 
    
¿Eres tú? 
Adivinó en segundos. 

Pero no dije nada. 
Silencio.

¿Quién eres? 
Preguntó.
Había miedo en su voz. 

Sonreí, colgué, 
y dormí. 

Pero no te haría eso. 

Porque tú no temes al silencio. 
No le temes a la nada. 

Te da miedo mi voz.

Y la correa de palabras 
que te podría narrar. 

sábado, agosto 08, 2026

Me lees

Me lees
desde lejos.

Y yo te escribo
con la inocencia
de alguien nuevo al mundo.

Con las ganas
de que quieras
leer
sobre mi día,
mis ideas,
mis miedos.

Me lees
y te ríes;
a veces
te preocupas.

Y yo hago
una selección de historias:
de cuáles lunas contarte,
de cuáles hombres
que me buscan,
qué sueños
narrarte.

Me lees
y no nos vemos.

Somos textos
en pantallas.

Somos
píxeles,
palabras,
almas.

viernes, julio 17, 2026

Lo sé

Seguro me engañabas,
aseguró.

Sin saber nada de mí.

Después de años
de compartir
sábanas
y toallas.

Sin saber
que engañar
se me hace inútil.
Torpe.
Redundante.

Sin saber
nada.

No sé quién eres,
me confirmó.

Y le dije:
Lo sé.

Sin más.

Por primera vez,
ya no había
más palabras.

Antes
hubiera tratado
de explicarme.

Pero ya era tarde.

Era más fácil
volver a empezar.

jueves, julio 16, 2026

Ámbar

y no había persona
que yo admirara más
que la señora
que me llevaba del kínder a la casa.

Tenía un camión
que siempre andaba mal.

Antes de llegar,
había que ponerse de pie
y esperar junto a ella.

La palanca de velocidades
quedaba justo
al final del pasillo.

Terminaba
en una esfera de ámbar,
llena de líquido
y brillantina.

Cuando me llevaba a casa,
el sol atravesaba
esa esfera,
se mezclaba con el líquido
y jugaba
con la brillantina.

Todo eso
emocionaba a mi alma.

¿Cómo es posible
que su camión tenga eso?

le preguntaba a mi madre.

¿Así se pide
en la fábrica?

Ella me explicaba
que, seguro,
lo había comprado aparte.
Que ella misma
lo había instalado.

Y yo no entendía
cómo ella era la única
que lo había hecho.
La única
que lo había pensado.

y no había persona
que yo admirara más
que la señora
que me llevaba del kínder
a la casa.

Un amor pequeño

Este amor es lindo.
Fácil de llevar.
Se acomoda
calladito.

No se achica
con los silencios.
Ni se agranda
solo por el calor.

Es resistente.
Y cordial.
Delicado
cuando me despierta.
Tierno
cuando le toca señalar.

Es un amor
lleno de plumas coloridas.
Amorfo.
Curioso.

Canta
cuando hacemos
como que no lo vemos.

Y se acurruca
cuando le doy espacio.

Por las mañanas
besa mis cejas
y me quita,
con cuidado,
los sueños.

Por las tardes
acaricia mi cuello.

Es un amor
pequeño.
Completo.
Manso,
y abierto.

En resumen

He tenido doce novios,
un esposo
y una dotación saludable de encuentros.

Hombres que me buscan en la madrugada.
Llamadas de personas intoxicadas
(por drogas, alcohol
y hormonas).

He tenido ofertas:

Salir del país.
Ser mantenida.
Quedarme en su casa.
Vivir con su familia.

Propuestas de matrimonio.
Propuestas de amoríos.

He tenido
amigos con derechos.
Amantes por apuestas.

Hombres que me pedían órdenes,
que los tratara como idiotas.

Hombres que me pedían
que los acurrucara
y les leyera historias.

Uno me pidió que brincara en la cama.
Otro quería que nunca lo mirara.
Uno me dio ropa
(deseaba que eso usara).

Hombres que me regalaron pants y playeras
para que no tuviera
que volver a mi casa.

¿He tenido demasiado?
¿O apenas suficiente?

De amor,
de deseo.

De hacerlo porque puedo.
Y porque quiero.

jueves, julio 09, 2026

El refugio

Presiento que, cuando me ves,
no mucho se mueve en ti.
No hay notas lejanas
que vibren en tu esternón.
No hay vientos
causando remolinos
en las praderas
que llevas en la espalda.
La piel no se separa,
no intenta adelantarse
para llegar antes
a las caricias.

Pero ese ya es tu problema.

Yo, como sea,
no puedo sentir el clima
dentro de tu cuerpo.
Sus tormentas no me mojan;
sus sequías no me alcanzan.

Yo, lo que siento,
es lo mío:
las olas gigantes
que rompen contra mis pulmones;
la lluvia
que inunda mi cerebro.

Sé que,
si hablamos de amarnos,
no me amas.

Pero eso es tuyo.

Yo, por mi parte,
cuando me acurruco a tu lado,
encuentro el refugio
de mi amor.

martes, julio 07, 2026

Lo hago

Puedo imaginarte a mi lado.

Y lo hago.

Lo hago tan bien,
que se me olvida
que esa mirada
me la he pensado.

Es mi mente
mirando.

Son mis recuerdos,
mis ganas,
mis fantasías,
besando mis labios,
mordiendo despacio.

No son tus manos,
bajo las sábanas,
encontrando mi piel,
acariciando el calor.

Te recuerdo
tan bien;
te espero
tanto,
que, noche tras noche,
te encuentro
a mi lado.

jueves, julio 02, 2026

Esperando

Sigo esperando 
que las tardes tengan calma 
para sentarme a leer tus cartas.

miércoles, julio 01, 2026

Pequeñito

Lo pequeñito que puede ser un humano.

Lo inocente.

Un niño que se sabe amado
anda por la calle sonriente,
saluda a desconocidos,
se detiene a ver insectos y flores,
baila si escucha música,
habla de lo suyo,
pregunta por lo mío.

Lo enorme que puede ser cada segundo.

Eterno y frágil.

Un instante,
un túnel en el tiempo,
que, una vez atravesado,
nunca volverá a ser el mismo.

viernes, junio 26, 2026

[25/6, 7:10 p.m.]

No te dije, ayer, 
que granizó. 

No quería ser boba.

¿Intensa?

Usar tu tiempo para avisarte que
del cielo caía hielo; 
qué tanto ruido natural,
callando a la ciudad, 
me hizo sentirte aquí.

martes, junio 23, 2026

Junio

Es extraño 
decorar un pino de plástico,
siempre pienso. 

Esferas llenas de brillantina 
que llenan todo de brillantina 
aferradas a un espacio 
con un clip.

Un clip, que como clip, 
nunca tuvo su momento, 
sino se convirtió en esto: 
Una unión temporal
entre un pino que nunca vivió
una esfera que cada año pierde un algo. 

Y es junio. 

No sé por qué pienso eso, 
pero cada tanto 
vuelve a mi mente. 

El clip, en la caja, 
no ve nada. 

No sabe que el mundo ha cambiado. 
Que ya casi todo es digital, 
nadie imprime; 
y, cuando hace falta,
se engrapa. 

Su trabajo,
rutinario
y aburrido, 
es un trabajo seguro. 

Un clip ya no es lo era antes. 
Importantes.
Constantes.

De niñas, 
solíamos hacernos collares con ellos, 
pulseras. 
Sabíamos usarlos para forzar candados. 
Viajaban en maletines. 
Esenciales. 

He pensado en rescatar uno
de esa caja que mi madre guarda;
pero soy distraída, 
y, después de la euforia, 
sé que lo perdería. 

Un clip en el piso.
Sin razón. 

Es extraño
decorar un pino de plástico. 

Al parecer

Al parecer, lo soy.

La clase de mujer
que disfruta estar sola.
La que hace pasteles cuando le nace
y se sabe recetas de memoria.

Hay cucharadas
y cucharaditas
en mi mente guardaditas.

La que ve futbol, 
mientras toma cerveza 
y escribe cosas como poemas.

Soy

la que viaja
para ver amigas,
conocer ciudades,
y coordinar con amantes.

La mujer que toma fotos
de caracoles, y de mis pezones,
de nubes, de dulces,
de mi cuello con sudor. 

La que en el súper
se detiene frente a sus galletas favoritas
y decide no comprarlas.
No ese día, 
tal vez otro.
Porque soy responsable
de mi vida
y de otra más chiquita.

También hay un gato.
Pero no es mío.
Es una larga historia.

Soy la mujer
que cuida gatos ajenos,
que sueña sueños complejos.
y adelanta trabajo
por si acaso.

La que sale a correr
o se queda en casa
investigando sobre proteína
y planeando las comidas. 

La que se acuesta sobre tu pecho,
escucha tu corazón atentamente,
como un médico contando latidos,
asegurándose de que lleves buen ritmo.

Y luego se distrae.

Porque también está ocupada calculando
la probabilidad
de que en unos minutitos
me estés tocando.

Al parecer.

Pero limitados

He tenido muchos tipos de amor,
como colores en una cajita.
De esas cajitas pequeñas
con lapicitos difíciles de sostener.
Tiernos,
por ser ligeramente ridículos
y poco prácticos.
Encantadores,
pero limitados.

Le flow (y the plot)

Alguna vez,
uno de esos hombres me habló por teléfono.

Bueno,
aún no era un hombre hombre,
más bien un recién graduado
de la adolescencia.

Ebrio y emocionado,
me preguntó
si me podía casar con él.

Cinco años después,
otro hizo lo mismo.

Ese no estaba ebrio.
Quizá solamente asustado.
¿De perderme?
¿De quedarse a mi lado?

Nunca lo sabré.

Otro me dijo
que dejara todo
y me fuera a vivir a su casa.

Uno más fue sencillo:
solamente me solicitó 
que nunca lo olvidara.

Cuando era muy joven,
mi cuarto novio me pidió
un pedacito de mi espalda.

Otro, el poder nombrar mi lunar.

Ya en esta ciudad,
uno de esos hombres
que tanto me gustaban
se acostó sobre mis piernas,
me dio un libro de poemas
y me dijo:

léeme.
Déjame quedarme dormido así.

Otro pidió de regalo
que lo acompañara
a la comida de su cumpleaños.
(estaba recién divorciado).

Y yo,
que soy de ir con el flow,
acepté.
Dije que sí.
Los dejé entrar.

Total,
todo sea for the plot.

Me gusta

Me gusta que me llueva.
Que la ropa se humedezca rápido, 
termine empapada. 

Sentir el frío 
de los calcetines mojados.

Me gustan los chorritos de agua fría
que recorren mi nuca
y bajan por mi espalda.

Me agradan. 

Que el camino se complique 
con charcos,
con mares improvisados.
Una ciudad caótica con un cielo decidido. 

Me gusta el ruido 
de miles de gotitas 
chocando con techos, 
carros, 
calles, 
mi cara. 

La pausa. 

A lo que iba, 
ya no voy. 

Lo que haría llegando 
se cambió 
por una ducha,
pijama, 
y un suéter grande. 

Me encanta. 

jueves, mayo 28, 2026

En el final

Despertaré y estarás ahí.
Tus ojos grandes y sencillos.
Dos círculos amables.

Lamiendo mi cara,
Olfateando fuerte mis orejas,
eso que hacías
que me hacía reír.

Y seré feliz,
me sentiré tranquila.
Entenderé que ya todo
ha terminado.

Te abrazaré,
nos acurrucaremos
y volveré a dormir.

lunes, mayo 25, 2026

Good boy

Mi corazón es bobo
como un cachorro
que aprende algunos trucos.
Cuándo soltar,
cuándo quedarse quieto.

Pero es bobo igual.
No suelta porque quiera,
ni se queda quieto porque le nazca.

Lo hace por ser bueno.
Por no dar mucha lata. 

martes, mayo 19, 2026

El funeral

Supongo que no estará,
que mandará flores.
Blancas, como todas las demás;
perfumadas, como siempre.

Flores que cansarán mi mente,
que aturdirán mis ideas.

Me recordarán que existe,
pero no está,
ni llegará.

Se mandan flores,
¿para quién?

Al muerto le han cerrado los ojos.
Los demás andan en lo suyo.
Olvidando rencores,
hilando días,
sujetando palabras lindas
a los recuerdos de otros.

Supongo que no estará,
y me siento tranquila al saber
que podré llorar.

Llorar públicamente,
sin preocuparme de no encajar.

lunes, mayo 18, 2026

¿Qué parte?

¿Qué parte de mí se quedaría
si me fuera
o te fueras tú?

¿Andarían por ahí
mis piernas en el aire,
o mi mirada te despertaría
alguna madrugada?

¿Sería capaz mi voz
de repetir alguna frase
que yo,
la real,
habría olvidado haber dicho?

Un “te quiero” calladito,
una carcajada fuera de lugar.

¿Qué flotaría
en tu cuarto,
el que aún no he conocido,
si me fuera
o te fueras tú?

¿O todo,
como un fantasma
que encuentra la calma,
desaparecería poco a poco?

¿Mi nombre
y mi cara
se cubrirían de mucha nada?

jueves, mayo 14, 2026

Aunque también

Simplemente te extrañaría,
hasta mi último día.

(Aunque también
lavaría platos,
viajaría,
saldría por cervezas,
encontraría amantes.

Tendría una vida
sencilla).

martes, mayo 05, 2026

Oro

La luz de la ventana ilumina el polvo en mi cuarto
y el oro parece danzar a mi alrededor.

Pero es solo sol y tierra, y un momento.

Es el tipo de magia que me toca.
No más.

jueves, abril 30, 2026

Contener

Soñé que había una tormenta,
y a mis pies, una serpiente
de boca grande,
enorme,
desproporcionada.

Durante todo el sueño
tenía que apretarle la boca,
para que no mordiera a mi hijo,
para que no me atacara a mí.

La noche y la lluvia seguían.
La serpiente intentaba defenderse,
era difícil controlarla.

Pero, poco a poco,
su cuerpo cedía,
su carne empezaba a morir,
hasta que solo quedó su esqueleto
y su piel,
amarilla como la mantequilla.

Estaba muerta
en mis manos,

y yo sentía
alivio
y una gran
tristeza.

miércoles, abril 29, 2026

Cuando muera

Cuando muera, 
regresaré como palomillas, 
cientos de ellas. 

No al mismo tiempo, 
no como una plaga. 

Sino, cada tanto, una. 

Girando alrededor de focos,
colándome en tu cuarto. 
Observando, 
desde lejos, 
con cuidado. 

martes, abril 28, 2026

Ese martes

Ese martes me bañé cuatro veces:
la primera, para escurrir los sueños de mi mente.

La segunda, para quitarme el sudor.

La tercera, para desprenderme del día
y ofrecerte una noche fresca.

La cuarta, para borrar los rastros de nosotros; 
volver, oliendo a coco y flores,
a soñar.

Hey, ¿cómo vas?

Hay un silencio oscuro entre nosotros,
con textura de terciopelo.
Caluroso. Incómodo.

Hay un momento
en el que mi última palabra
se quedó esperando tu respuesta.

Y ese momento crece.
Crece cada día.

No encuentra cómo acomodarse.
Suda,
y, aunque ya es grande,
intenta dormir entre mis piernas
para sentir algo de seguridad.

Y no eres el único
que me ha dejado criaturas así para cuidar.

Cosas que no están del todo vivas
y tampoco se van.

Algunas enormes, porosas.
Otras pequeñas, densas.
Algunas condenadas a rejuvenecer
cada que vuelve
y escribe:

hey, ¿cómo vas?

domingo, abril 26, 2026

Un cuarto

Quisiera tener las agallas de decirte que vengas
y me lleves a un cuarto.
El que sea, el que más te guste
o el más cercano.

Un cuarto con cama, regadera, tiempo y espacio.

Tener las agallas de pedir 
explorar más tierras,
probar más almohadas,
intentar algunas siestas.

sábado, abril 25, 2026

Un álbum

Quiero tomar fotos 
de lo que siento cuando veo tus ojos.
Pero solo podría 
tomar fotos de tus ojos 
y, aún así, se me olvida.

Quisiera guardar tus caricias en un álbum, 
para recordarlas bien, 
en un futuro. 
Cuando ya no estés.

Porque mi memoria no es buena, 
y no quiero perder. 

La textura de tus caricias, 
el silencio entre nosotros 
cuando nuestros cuerpos 
aún no se han tocado 
¿Dónde lo guardo?

viernes, abril 24, 2026

Hoy me siento bonita.
Tengo una cerveza 
y un libro,
y toda una noche 
para soñar lo que sea.

martes, abril 21, 2026

Pensando que, tal vez, necesite de ti.

Pensando que, tal vez,
necesite de ti.
Y sabiendo que, 
tardarás en venir.

Sospecho
que te gusta mi piel.

Y tengo claro:
eres de lo mejor
que me ha pasado.

Pero no te lo digo.
Entiendo
que no es necesario.

De aquí a allá
hay la misma distancia
que de allá para acá.
Y aunque esto pasa con todos,
contigo se siente real.

El espacio que dejas
es el espacio que necesito
para acomodar
toda mi intensidad.

viernes, abril 17, 2026

Imagino una paloma blanca

Le creo que me quiere,
estoy segura de que me estima.

Lo pienso
como si una paloma visitara su ventana
cada mañana.
Una de esas cosas lindas,
casuales,
que te maravillan
y te hacen sentir especial
(al menos un rato).

Pero luego el día avanza
y la vida regular se acomoda en él.
Y tanto la mañana
como la paloma
y la ventana
quedan,
relativamente,
olvidadas.

Y se debe emocionar,
supongo,
cuando vuelve a pasar.
Cuando me ve,
toda ahí, parada,
observándolo de nuevo.

Y tal vez, alguna noche,
hable en una cena
de estos encuentros,
o tal vez no.

Pero le creo.

Cajones

Esos futuros tan inciertos
que luego se hicieron pasados
que ya ni recuerdo.

Ojos y ojos y ojos
que miraban
o esquivaban la mirada:
sutiles,
seductores
o tímidos.
Ojos que mi memoria ha perdido.

Y en algún lugar,
algún cajón,
debe haber archivos de pieles,
y pieles, y pieles:
lunares, tatuajes, cicatrices;
lenguas y lenguas,
dedos y dedos.

Lo que sí recuerdo
me es inútil.
¿Qué hago yo con esas noches,
los susurros,
y las sonrisas?

Cajones de penes y penes,
y manos y manos;
cabellos largos
o recién cortados,
espaldas enormes
o delicadas.

Voces que ya no recuerdo,
palabras que se perdieron.
Eran futuros
en algún momento.

miércoles, abril 15, 2026

No me escribe poemas

No me escribe poemas,
pero su cuerpo en mis manos.

No me escribe poemas,
pero el olor de su piel,
la temperatura de su cuerpo,
el color de su cabello.

No iguala mi cantidad de palabras,
pero no pregunta tonterías,
y si lloro,
me abraza.

Y sus abrazos,
sus abrazos son pueblos
en los que podría construirme
un hogar:

con un jardín lleno de conejos,
árboles gigantes,
un lugar
para vivir
y morir en él.

No me escribe poemas,
pero sus ojos,
cuando me miran,
me llevan a orillas de mares
en tardes de brisa.

Y su sonrisa,
cuando se coordina con la mía,
detiene todos mis pensamientos.

No me escribe poemas,
pero es.

Mulberries

Esas bayas que comíamos en silencio,
para que mis padres no se enteraran
de que comíamos tantas.
Dulces y gigantes.

Y luego nos acostábamos,
sin hablar,
sobre el pasto.

Yo, a pensar.
Tú, quién sabe,
supongo
que solo a descansar.

El cielo tenía nubes
o no las tenía.
Algunas bayas eran rojas,
otras moradas.

Largas y gordas como orugas,
manchaban mi ropa,
mis manos,
tu hocico.

Pero mi mamá no lavaba mis manos
ni mi ropa;
de la ropa se encargaba otra señora,
y nunca me acusaba.

Nos reuníamos
después de la tarea,
bajo el árbol,
a comer, acostarnos,
ver el cielo
y pensar…
en tu caso, solo descansar.

Y así,
por siempre,
esas bayas
me sabrán
al silencio
que permiten
la compañía
y el amor.

Se me olvida el miedo

Se me olvida
tomarte fotos,
y no me atrevo
a acurrucarme
y dormir.

No lo quiero desperdiciar,
el tiempo.

Se me olvidan
algunos temas;
en cuanto te vas,
los recuerdo.

Se me olvidan
todos los miedos
de perderte
cuando estás.

Porque estás tan aquí
que no logro imaginar
que existen los momentos
sin ti.

(luego los recuerdo).

Mi vida solitaria

Me gusta el silencio,
ese ruido suave de la ciudad
cuando nadie habla;
los pájaros, los autos,
algún saludo lejano.

Me gusta caminar a mi ritmo,
detenerme frente a hojas invadidas por el sol,
cambiar el ángulo
para mirar la misma nube.

Me gustan los cables,
esas líneas constantes
que te acompañan a donde vayas.

Me gusta hablar sola,
escuchar música,
reír con podcasts.

Durante un tiempo
me sentí culpable
de amar tanto
mi soledad,
como si rompiera un pacto
con alguien,
con todos.

Y sí extraño:
la piel,
las sonrisas,
las caricias,
la charla.
Lo extraño,
a mi manera.

Pero me gusta el silencio,
la calma.
Tomar fotos de mangos,
o de mi cara,
y editarlas.

Saludar perritos
que caminan con sus dueños,
soñar cualquier pavada,
tomar café (que ya está frío),
hacer ejercicio.

Amo
mi vida
solitaria.

viernes, abril 10, 2026

Te quisiera dar

Te mando un beso
y dos abrazos,
y mis manos recorriendo tu espalda.

Te mando un sticker
y cuatro secretos
(uno es de mi infancia).

Y te mando una narración
no tan editada
de lo que soñé
la noche pasada.

Te mando una foto
de lo que comeré
y una canción
que me recuerda
a lo que siento
cuando veo tu cara.

Te mando vínculos
a páginas
de personas
que hacen cerámica.

Te mando todo lo que me gusta.

Toda la ternura
que te quisiera dar.

martes, abril 07, 2026

De un martes

Algo como ensalada griega
en un martes.
Preferiría una de verdad.

Tomando algo como un descanso,
aunque sigo trabajando.
Adormilada.

Tengo ganas de dormir,
sentir tus manos,
sentir algo.

Despertar sin saber la hora
ni el día,
sin pensar en comida,
ni en planes,
ni en ropa limpia.

Desde mi ventana
veo otras ventanas.
Desearía
que fuera el mar.

Hoy hemos declarado
otra planta
como muerta.
Me pregunto
si quiero comprar una más.

Quiero bañarme
por horas,
sentir
agua cálida
sobre mí.

Quiero besarte.
Quiero comer.
Descansar, de verdad.
Vivir.

sábado, abril 04, 2026

Y

Y si alguna vez me sueñas,
no te olvides de decirme
que soy demasiado rara.

No te olvides de abrazarme,
de romperme el corazón.

Si me sueñas,
déjame ahí.
Yo encontraré el camino de regreso
a mi calma.

jueves, abril 02, 2026

No te vi en mi sueño

No te vi en mi sueño.

Me sentaron junto a ese amigo
que nos hacía un tercio.
Aparecieron otros también.
Me sirvieron mucha comida
y estaba buena.

Hablé mucho
mientras esparcía
puré de papa.

Recuerdo el plato.

Te estaba esperando,
aunque todas las otras sillas
tenían personas.
Una, a mi lado,
permanecía vacía.

Luego sentaron a alguien
ahí.

Sirvieron el postre.

Y ya.

Otra noche
que no te vi.

martes, marzo 31, 2026

Tal vez

Pensaba
que, si tenías ganas,
tal vez
podríamos hacer algo.

Algo pequeño,
como dos vidas
dentro de un universo
que las ignora.

O ir por un trago.

Pensaba
que, si querías,
si se te antojaba,
podrías acostarte
a mi lado
y quedarnos callados.

Pienso diferente
cuando estás cerquita.

Es como ver el mar,
creo.
Me cambias,
como el viento que se enfría
con la lluvia,
y la ciudad,
que mojada,
suena diferente.

Pensaba
que,
si nos da tiempo,
podrías entrar un poco en mi cuerpo.

Tus dedos en mi boca,
por ejemplo,
u otras cosas
en otras partes.

Un ratito,
nada más.
No te quiero molestar.

Pensaba
en tu cabello
e intentaba recordar tu voz.

Y me preguntaba
si, 
tal vez, 
te gustaría
venir. 

Y quedarte 
aquí. 
(por un tiempo). 

El cielo en martes

El cielo
durmió lloviendo
y amaneció sin ganas;
luego, sol,
luego lluvia con granizo,
y ahora, otra vez,
sombras marcadas.

Invoca el viento
y amenaza los árboles;
luego se queda callado
por horas.

Me emociona
que vaya y venga.
Tendrá su lógica,
cosas de la atmósfera,
pero desde acá
es solo impresionante:

lo que mueve,
lo que afecta,
cómo confunde mis planes.

lunes, marzo 30, 2026

Si quieres (y puedes)

But
if you can stay,
stay.

Un poco más,
o mucho.
Lo que quieras,
lo que puedas,
lo que esto nos dé.

Y cuando te vayas,
te extrañaré.
Pero te puedes ir,
lo sabes.
Somos grandes.

Pero…
si puedes,
si te da la gana…

quédate,
días,
o semanas,
o por siempre…
si quieres
y puedes.

sábado, marzo 28, 2026

Tu foto

He olvidado en cuál libro escondí tu foto.
La única foto de tu mirada.

Así que, cada tanto,
recuerdo buscarte.
Me paro frente al librero
y elijo uno:
a veces un libro de arte,
una novela gráfica,
ese poemario.

No busco tanto en las novelas,
las guías
o los libros de historia,
aunque, a veces,
igual los esculco.

La foto.
No sé bien por qué la escondí.
Algo de ti me acusaba,
o algo del pasado
obviaba mi presente.

Tu mirada,
tan amiga.

Abro el poemario
de nuevo.

En ese que busco seguido,
porque era mi favorito.

Pero encuentro solo enunciados
tratando de explicar 
lo de las miradas:
de cómo te persiguen,
de cómo te atrapan.

Y no estás ahí.
Solo tinta.

Elijo otro libro,
pero tampoco.

Tal vez,
sospecho, 
la he perdido.

Y solo me quedan
las palabras de otros
sobre otras miradas,
sobre otros pasados
también extraviados.

He olvidado en cuál libro escondí tu foto.

y temo olvidar
cómo me mirabas.

jueves, marzo 26, 2026

Me gusta(s)

Me gusta tu mirada
cuando la encuentro en mi cama,
y me gusta tu mirada
cuando me encuentra
durmiendo.

Me das calma.

Tu peso,
la fuerza de tus manos,
el ritmo de tu voz.

Me da alegría
tu paz,
la ausencia de drama.

Cómo me acurrucas
cuando necesito
ser acurrucada.

Y cómo me recorres
cuando me hace falta
ser recorrida.

Me gusta tu mirada,
de un marrón tierno,
que me sigue
en silencio,

y muy seguido,
con curiosidad.

Me gusta
que te guste
observar.

Lo que no sabes

No sabes que te di la taza
que usaría para días nublados.
y es un día nublado.

Para ti
era una taza
naranja.

Pero su peso es adecuado,
y lo redondo de su cuerpo
encantador,
el grosor
ayuda a que mis labios
tomen
la cantidad exacta
de bebida caliente
en un día frío.

Una taza
naranja.

lunes, marzo 23, 2026

Un miedo específico

Me preguntó
si tenía miedo de perderlo,
y me pidió explicar más.

Le conté
lo que es vivir con esta mente,
esta mente que acumula personas.

El amor no se va,
ni la idea de ellos.
Mi vida sigue,
pero los cargo,
los llevo.

Nadie que he amado
se ha ido del todo.
Se quedan.
Se convierten en escritos,
pequeños dibujitos,
personajes en mis sueños.

Cuando cocino hablo con ellos,
cuando lloro los escucho.
A veces,
si tengo suerte
(o quizá si no la tengo),
los siento.

Algunas manos aún toman las mías,
o se acurrucan sobre mis piernas.

No se van.
Y ese miedo
es un miedo específico;
prepararme para llevarlo,
cargar con uno particularmente especial.

Saber que, aunque se vaya, 
su mirada
me estará esperando
cada que me atreva a despertar. 

Un pequeño fraude

Cuando era pequeña
veía a los adultos,
en ese mundo de adultos
en el que me dejaban existir.

Con palabras que no comprendía del todo,
reglas extrañas para cualquier evento,
secretos, miradas que no entendía,
sentimientos que no sabía sentir.

Y cuando era pequeña
me emocionaba,
crecer y pertenecer.

Crecer y por fin saber
cómo se sentía un corazón roto,
de esos que te hacían perder el mundo entero
y escribir canciones.

Y ahora veo a los adultos
en este mundo de adultos
al que oficialmente pertenezco.

Y aún hay palabras que no comprendo,
reglas y secretos,
sentimientos que no logro sentir.

Un pequeño fraude, 
creo yo. 

martes, marzo 17, 2026

De piel

Te soñé una madrugada,
y en el sueño también era madrugada.

El frío de mi cuarto
se convirtió en el frío de Ensenada:
ese frío blanco,
de brisa
y neblina.

Solo sentía el frío en la cara,
porque mi pijama, cálida,
en el sueño
se volvió una chamarra.

Una chamarra genial,
de piel,
con pequeños adornos de cobre.
Rara, y ligera,
cómoda.
Hermosa.

Cuando me viste, sonreíste.
Y cuando sonreíste,
noté mi ropa.
No caminé hacia ti,
pero, después de ver mis botas,
ya estaba a tu lado.

Me ofreciste un cigarro.

Y no fumo,
pero fumamos.

De nuestra boca salían
humo
y palabras.

Me acurrucabas.

Y sentía la piel de la chamarra
contra mi piel,
y la fuerza de tu abrazo
contra mi cama.

jueves, marzo 12, 2026

Promesas

Te pidió que no me buscaras,
adelantándose a tu deseo,
o tal vez ahí,
al lado de él,
pudiendo verlo.

Te pidió que no me hablaras,
deseando que ese silencio,
esa veda,
esa ausencia
calmara su alma.

Y tú, queriendo paz
a tu manera,
queriendo ser el hombre
con el que ella se queda.

Le has prometido,
la has abrazado,
y le has explicado
que será como si yo
no existiera.

Y esto lo sé
porque, semanas después,
me lo contaste.

No sé qué buscas
cuando me encuentras.

Un chat no puede ser tan importante:
algunas preguntas,
algunas respuestas.
Nada profundo, creo yo,
una juventud lejana compartida.

Yo, en mi recámara,
contesto tus mensajes
distraída,
mientras elijo un vestido.

Tengo una cita
con un hombre.
Es lindo.
Más grande.

Y, hasta ahora,
no tiene prohibido tocarme.

viernes, marzo 06, 2026

Olvidarte

Olvidarte
mientras aún estás aquí,
mientras me tocas.

Olvidar tus ojos
que todavía me ven,
desnuda.

Borrar tu cuerpo.
Soltar el peso,
de todo tú
sobre mí.

Olvidarte
mientras aún espero,
en secreto,
que me ames.

Sobre ti

Aún pienso en tu barba.
Me quedé con ganas
de tocarla.

Y no sé si tú
pienses en mí.

¿En mis piernas?
¿En mi espalda?
Ni idea.

Aún te imagino abajo,
y yo, sobre ti,
sudando.

(jaja… mentira,
solo te estoy jodiendo).

La tristeza en mí

La tristeza en mí 
se ve como una pequeña sonrisa. 
Un gesto absurdo. 
Un súplica 
al universo 
pidiendo que se detenga. 

Una pequeña sonrisa,
cubierta de lágrimas,
fue lo último
que vio de mí.

Una pequeña sonrisa,
temblando;
quizá
aún la recuerda. 

La tristeza en mí
mueve nervios
involuntarios:
las ganas
de corregir,
de calmar,
aun cuando
todo en mí
está agonizando.

miércoles, marzo 04, 2026

Un vuelo y un camión

Me pregunto
si valgo la pena
para tomar un vuelo y un camión
e ir a abrazarme.

En el funeral de mi abuela
salía con un tipo que estaba loco.
Se puso nervioso,
porque yo estaba en otra ciudad,
sola.

Creo que pensó
que uno va a los funerales
a ligar.

Me mandaba mensajes,
cuestionando mi integridad,
preguntando por qué no le contestaba.
Me llamaba.
No sé cuántos mensajes,
no sé cuántas llamadas perdidas.

Era el funeral de mi abuela.

Yo leía sus palabras,
veía su nombre en la pantalla
y no sentía nada.

Aunque me prometí
que para el siguiente funeral
estaría mejor acompañada.

Por suerte,
no ha pasado.

Pero me pregunto
si alguien tomará un vuelo y un camión
para estar a mi lado.
Si valgo la pena.

martes, marzo 03, 2026

Fantasía

Un día pesado

Quisiera tu cuerpo en una cama,
en un día sin tiempo.
Estar acurrucada.

Que fuera mañana
y hubiera desayuno…

Porque sí desayuno,
aunque nunca me hayas visto hacerlo.

Sí desayuno,
y duermo
y sueño.

Y tengo fantasías
con mañanas aisladas
en las que puedo descansar
abrazada
por ti.

En las que te hago
preguntas
y me explicas tu vida.

Luz cálida.
Sábanas limpias.
Y la urgencia
de nada.

A los 18 años

Su mano se levanta un poco.
Y sonríe.

Las personas que suben a su vagón lo ignoran.
Yo, desde la plataforma,
le sonrío.

Imito su cuerpo,
que parece cargar tristeza.
Imito su mano tímida,
que no termina
de comprometerse con el adiós.

Se ríe.

Le digo chao,
sin lograr que salga sonido.
Mi voz
se niega a participar.

Las puertas entre nosotros se cierran
y el metro empieza a avanzar.

Él se va.
Yo me quedo.

Lo alcanzo a ver
desde una de las ventanas:
una imagen movida,
todavía su sonrisa,
todavía su mirada.

El último momento. 

lunes, marzo 02, 2026

Es como

Es como andar por ahí
y decidir saltar a un lago
sin saber qué tan profundo es.

Empezar a correr.
Sentir el pasto en los pies
mientras dejo esos metros de campo atrás,
la cara sonrojada,
el frío de enfrentar el viento.

Y luego, casi en la orilla,
soltar el cuerpo,
dejar que la inercia
y la gravedad
hagan con él lo que quieran.

En el aire,
esperar
que el lago
sea lo suficientemente profundo.
Que tenga espacio para mi cuerpo
y su fuerza.
Pedir que este salto
no duela.

Y lo es.

(Felicidad)

Mi cuerpo entero
queda rodeado de frescura,
envuelto en un espacio abierto
donde puedo hundirme más
o decidir nadar.

Y cuando salgo, 
aún empapada por esa decisión, 
no me seco. 

Porque de nuevo
toca saltar a otro lago 
(que no conozco, 
que no sé qué tan profundo es). 

Y vuelvo a correr. 

Una y otra vez. 
Sin detenerme.
Sin secarme. 
Sin pensarlo demasiado. 

Solo sintiendo el piso fresco en mis pies, 
el sol persiguiéndome, 
el agua del pasado 
escurriendo por mi piel. 

Lago tras lago, 
y ninguno de los saltos
 me ha lastimado. 

Es algo así, 
como se siente 
amarte. 

viernes, febrero 27, 2026

Por cierto

Me gusta el ritmo de tu voz
cuando me explicas algo
que llevas tiempo pensando.

Cómo se mueven tus labios.

Me gusta.

Cómo pasas de estar recargado
a dar unos pasos:
hay un impulso decidido.
Es lindo.

Me gusta lo delicado
que puede ser
tu dedo índice,
cómo lo usas
para explorar.

Y la presión
precisa
que logras
con tus palmas.

Me gusta la fuerza
que tienes
y usas.

Y tu cabello…
me gusta tu cabello,
cuando dejas que mis manos 
lo recorran 
despacio. 

Un tanto más

Quisiera que todo fuera más sencillo:
tener un pasado más limpio,
más tiempo libre,
más qué ofrecer.

Tengo historias,
miedos,
preguntas.

A veces siento
que eso es todo lo que tengo.

Junto montoncitos de vida,
los acomodo.
los intento valorar.

Y a veces
quisiera
que fuera más.

jueves, febrero 26, 2026

Herencia

Mi corazón tiene una forma rara,
lo sé, desde chica.
Me daba pena.
Lo ocultaba.

Le cosía cachitos de tela
para rellenarlo,
pero nada
nunca aguantaba.

Su forma:
angular,
simétrica,
con pequeños ganchos
donde colgar humanos
por muchos años.

Casi nadie
la reconocía.
Lo ven y dicen que lo entienden,
como hombres arrogantes en museos,
y como esos hombres
intentan explicarme
de qué va:

¿Ves este pico? este pico sobra.
Sería mejor quitarlo.
Y acá, acá hay un hueco
que significa soledad.

No es un corazón cómodo.
Es más pesado de lo normal
y está cargado hacia la derecha,
lo cual complica el caminar.

Y luego, un día, nació mi hijo.

Un niño perfecto,
con ojos oscuros
y un lenguaje inventado.

Y su corazón,
simétrico y angular,
con pequeños ganchitos,
y un huequito
que aún no sabemos
qué podría significar.

Te extraño.

Te extraño.
Pero bien,
estoy bien.
No tienes que venir.

Solo te extraño
y quisiera que estuvieras a mi lado,
quitándome la ropa
y todas esas cosas.

Entiendo que hay trabajo,
juntas
y lo demás.

Solo te extraño
y me gustaría
poder besarte,
que me besaras,
cerrar los ojos
y sentir tu peso.

Me gustaría que mis manos
recorrieran tu espalda,
acariciando,
dando masaje,
jugando.

Que tu voz
alcanzara mi mirada,
y tu mirada
entrara en cada una de mis palabras,
las que me sobran cuando estás
porque me emociono
y todo te lo quiero contar.

Te extraño
así,
ligerito,
como siempre.

Pero está bien.

Puedo esperar.