Le dije:
Sabes, en este momento de la historia,
es lógico que pasé.
Sabes, en este momento de la historia,
es lógico que pasé.
¿Qué pase?
Preguntó,
sabiendo la respuesta.
Tomé su mano
y la acomodé en ese huequito de mi espalda
donde ningún amigo se acurruca.
Le sonreí
y se dejó besar.
Y ahí no terminó el verano,
no terminó su historia,
ni mi camino.
no terminó su historia,
ni mi camino.
Pero fueron buenas horas.
Dormí tranquila,
y desayunamos juntos.