miércoles, agosto 12, 2026

Ficción

Le dije:
Sabes, en este momento de la historia, 
es lógico que pasé. 

¿Qué pase?
Preguntó, 
sabiendo la respuesta. 

Tomé su mano
y la acomodé en ese huequito de mi espalda 
donde ningún amigo se acurruca. 

Le sonreí
y se dejó besar. 


Y ahí no terminó el verano,
no terminó su historia,
ni mi camino.

Pero fueron buenas horas.
Dormí tranquila,
y desayunamos juntos.