Alguna vez,
un amor ligero me pidió que lo esperara un año.
Se me hizo una medida de tiempo particular.
un amor ligero me pidió que lo esperara un año.
Se me hizo una medida de tiempo particular.
Le dije que se tomara el tiempo necesario.
Yo viviría mis días,
dormiría y despertaría,
si la vida me lo permitía,
y, cuando estuviera listo,
tendría permiso de buscarme.
tendría permiso de buscarme.
En ese día veríamos qué tipo de humanos éramos,
cómo habíamos cambiado.
Ese día seríamos libres
de decidir si reunirnos de nuevo
o ir cada quien por su lado.
Yo pensé que era una buena propuesta.
La pensé romántica,
poética.
Él no la vio así.