Ese martes me bañé cuatro veces:
la primera, para escurrir los sueños de mi mente.
la primera, para escurrir los sueños de mi mente.
La segunda, para quitarme el sudor.
La tercera, para desprenderme del día
y ofrecerte una noche fresca.
La cuarta, para borrar los rastros de nosotros;
volver, oliendo a coco y flores,
a soñar.
a soñar.