viernes, abril 17, 2026

Imagino una paloma blanca

Le creo que me quiere,
estoy segura de que me estima.

Lo pienso
como si una paloma visitara su ventana
cada mañana.
Una de esas cosas lindas,
casuales,
que te maravillan
y te hacen sentir especial
(al menos un rato).

Pero luego el día avanza
y la vida regular se acomoda en él.
Y tanto la mañana
como la paloma
y la ventana
quedan,
relativamente,
olvidadas.

Y se debe emocionar,
supongo,
cuando vuelve a pasar.
Cuando me ve,
toda ahí, parada,
observándolo de nuevo.

Y tal vez, alguna noche,
hable en una cena
de estos encuentros,
o tal vez no.

Pero le creo.