Me gusta el silencio,
ese ruido suave de la ciudad
cuando nadie habla;
los pájaros, los autos,
algún saludo lejano.
ese ruido suave de la ciudad
cuando nadie habla;
los pájaros, los autos,
algún saludo lejano.
Me gusta caminar a mi ritmo,
detenerme frente a hojas invadidas por el sol,
cambiar el ángulo
para mirar la misma nube.
Me gustan los cables,
esas líneas constantes
que te acompañan a donde vayas.
Me gusta hablar sola,
escuchar música,
reír con podcasts.
Durante un tiempo
me sentí culpable
de amar tanto
mi soledad,
como si rompiera un pacto
con alguien,
con todos.
Y sí extraño:
la piel,
las sonrisas,
las caricias,
la charla.
Lo extraño,
a mi manera.
Pero me gusta el silencio,
la calma.
Tomar fotos de mangos,
o de mi cara,
y editarlas.
Saludar perritos
que caminan con sus dueños,
soñar cualquier pavada,
tomar café (que ya está frío),
hacer ejercicio.
Amo
mi vida
solitaria.