El cielo
durmió lloviendo
y amaneció sin ganas;
luego, sol,
luego lluvia con granizo,
y ahora, otra vez,
sombras marcadas.
durmió lloviendo
y amaneció sin ganas;
luego, sol,
luego lluvia con granizo,
y ahora, otra vez,
sombras marcadas.
Invoca el viento
y amenaza los árboles;
luego se queda callado
por horas.
Me emociona
que vaya y venga.
Tendrá su lógica,
cosas de la atmósfera,
pero desde acá
es solo impresionante:
lo que mueve,
lo que afecta,
cómo confunde mis planes.