Un día pesado
Quisiera tu cuerpo en una cama,
en un día sin tiempo.
Estar acurrucada.
Que fuera mañana
y hubiera desayuno…
Porque sí desayuno,
aunque nunca me hayas visto hacerlo.
Sí desayuno,
y duermo
y sueño.
Y tengo fantasías
con mañanas aisladas
en las que puedo descansar
abrazada
por ti.
En las que te hago
preguntas
y me explicas tu vida.
Luz cálida.
Sábanas limpias.
Y la urgencia
de nada.