martes, marzo 17, 2026

De piel

Te soñé una madrugada,
y en el sueño también era madrugada.

El frío de mi cuarto
se convirtió en el frío de Ensenada:
ese frío blanco,
de brisa
y neblina.

Solo sentía el frío en la cara,
porque mi pijama, cálida,
en el sueño
se volvió una chamarra.

Una chamarra genial,
de piel,
con pequeños adornos de cobre.
Rara, y ligera,
cómoda.
Hermosa.

Cuando me viste, sonreíste.
Y cuando sonreíste,
noté mi ropa.
No caminé hacia ti,
pero, después de ver mis botas,
ya estaba a tu lado.

Me ofreciste un cigarro.

Y no fumo,
pero fumamos.

De nuestra boca salían
humo
y palabras.

Me acurrucabas.

Y sentía la piel de la chamarra
contra mi piel,
y la fuerza de tu abrazo
contra mi cama.