Lo veo tomar la botella y servirse más,
no sé cuánto ha tomado hoy
pero sé cuándo la compró
y puedo ver lo vacía que está.
no sé cuánto ha tomado hoy
pero sé cuándo la compró
y puedo ver lo vacía que está.
Mi quijada se tensa,
y recuerdo a mi dentista burlándose
porque cuando me pidió que la relajara
me parecía una tarea imposible.
Mis dientes están rotos por esto.
Había olvidado estos eventos,
mi mente los borra una vez que terminan.
Una vez que he llorado.
Pero supongo no los borra del todo,
porque puedo predecir lo que sigue.
Me dirá que soy inútil
o encontrará un recuerdo doloroso.
Hablará mal de alguien que amo,
o de mi trabajo.
Me pregunto qué habría pasado
si en lugar de esto hubiera vivido cariño.
Cómo se sentiría mis tripas antes de dormir.
Qué clase de hombres habría amado.
Elegido, para mí.
Elegido, para mí.
Lo veo agitar su vaso.
Reconozco el sonido de los hielos,
lo reconozco de siempre.
Lo odio desde hace tanto.
Capaz por eso rara vez yo tomo tragos.
Ahí.
Tan lleno de lo que sea que lo llena:
Furia, desdén, miedo.
Tan contagioso.
Tan egoísta. Perdido. Hiriente.
Tan egoísta. Perdido. Hiriente.
Cómo iba yo a salir normal
si fue con ese pulso con el que se hicieron mis costuras,
esas manos las que bordaron los detalles.
Yo, tan llena de lo que sea que me llena.
Furia, ternura, miedo.
Tan aquí enfrente.
Furia, ternura, miedo.
Tan aquí enfrente.
Cuando, supongo, debería estar más lejos.