Ya no vienes por aquí.
No es que yo lo sepa
(no tengo forma de saberlo),
es algo que decidí.
No es que yo lo sepa
(no tengo forma de saberlo),
es algo que decidí.
Ya no puedo escribirte nada;
tu tiempo en mi vida se agotó.
Y está bien.
Ya no recuerdo tu voz.
Algún día,
en el futuro,
tal vez te sueñe.
Pero despertaré,
tranquila,
de nuevo,
por no tenerte.