domingo, mayo 27, 2012

Diminuta ideología

No sé si sea lo más adecuado; pero, mido la calidad de mi vida por la cantidad de sillones a los que les pueda "caer" a dormir y, por el momento, voy bien.

martes, mayo 22, 2012

Su piel

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Tatuaje

Su piel. Su piel es blanca, lo más blanca que puede llegar antes de ser, oficialmente, albina. Blanco teta lo llamarían mis amados uruguayos. Su piel es tan blanca como fue aquella piel de mi primer amante, y no me escapa la posibilidad de que por este detalle lo deseo un poco más.

Su piel es blanca y hasta el momento sólo he conocido sus antebrazos, su cuello y su cara. Todo lo demás ha estado protegido por ropa casual, la que cualquier otro hombre se pondría para pintar alguna pared o arreglar se auto. No me importa. No vine hasta acá para entrar en detalles trillados. Vine a comer, a ver a este chico y dejarme ver por él. Vine a abogar por que la próxima reunión en vez de comida es cena y/o desayuno. A saber si la química de aquel primer encuentro sigue ahí.

Mientras caminamos por una calle completamente atascada de oficinistas lo escucho, felizmente, decir “Me hice un nuevo tatuaje”

“¿A si? ¿En dónde?” –respondo. Sabiendo que como réplica, posiblemente, vendrá la oportunidad de conocer otro pedacito de él. Y, en efecto, mientras termino mi pregunta, él toma su camiseta y la sube hasta enseñarme por completo un abdomen blanco y en forma, con una piel estirada sobre músculos delgados pero bien definidos; paseándose con calma por toda esa blancura hay una serpiente en tinta negra.

La serpiente no es horrible, como yo he pensado que la mayoría de los tatuajes de serpientes suelen ser, de hecho es una buena ilustración. Pequeñísimas líneas le dan una textura y un sombreado interesante. Ese tatuaje lo hizo alguien que, en verdad, sabía lo que estaba haciendo, un así, la serpiente me viene valiendo madres. Es la piel lo que me ha capturado por completo, esa piel que hasta hace segundos no me era conocida.
“¿Otro tatuaje?” –Recalco- “¿Cuántos más tienes?” (Sí, pregunto porque quiero más de esa epidérmica blancura y sé que lo obtendré).

Y así, como si el camino estuviera ausente de todas estas personas que nos rodean, él empieza a mover su ropa para ir enseñando sus imágenes. Me va presentando uno a uno sus tatuajes, y yo me familiarizo con su hombro derecho, en donde vive la cabeza de un oso; el omóplato izquierdo, en el que hay un escarabajo; el tórax, por el cual vuela un gorrión; la pantorrilla derecha, en la que duerme un okapi (sí, un okapi), el inicio de su pubis; en dónde reside una avispa. “Tengo también un ornitorrinco, pero su ubicación no puede ser presumida en zonas públicas” –se disculpa. Este hombre es una Mi Primera Enciclopedia Ilustrada de Biología y yo me lo quiero follar como si no existiera un mañana.

Esa piel blanca. Esa piel blanca. Esa piel blanca teñida con negro puro. Dibujada por manos hábiles. Esa piel de artista que se ha convertido en lienzo de otros. Quiero simplemente domarla sobre su cama. Nunca dejarla salir de ahí. Que el sol nunca la enrojezca, que el mundo nunca nos vuelva a ver. Que él, yo y, mis nuevos amigos, sus bichos de tinta, nunca volvamos a esta realidad aburrida que, por el momento, nos rodea.

¿Por qué un ornitorrinco? –pregunto.
Larga historia ¿La quieres escuchar?
Claro
Humm… pero mañana, ¿va? En la cena.
Va. Perfecto.


Perfecto : )

Mi piel

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Tatuaje

Hay algo bajo mi piel que quiere salir y no encuentra manera.
Mi piel se quiere teñir.
Como las ranitas de Brasil que, con colores intensos, manda su advertencia;
Soy diminuta pero sé cómo matar.
Bajo mi piel se ilustran imágenes que sobre mi piel todavía no se ven.
Historias que no puedes leer. Adventicias que no llegarán:
Mis ojos mienten. Mi cuerpo miente. Mi sonrisa miente.
Aléjate, no me invites ese trago. No me digas que desearías volver a verme.
No me lleves a tu cama.
Mis ojos mienten, mi cuerpo miente, mi sonrisa miente, y mienten muy bien.
Bajo mi piel están los planos de un tatuaje.
Un tatuaje, que a diferencia de las ranitas de Brasil, la evolución no me dio.
Un tatuaje, que para tu desgracia, nunca me haré.

10:47 pm

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Terminal.

Este es el momento en el que te pido me dejes,
Que  te vayas. No me busques más.
Que no intentes persuadirme, es molesto.
El momento en el que te pido no me encuentres.
No me llames.
No me hagas saber si piensas en mí
Y qué piensas de mí.
No me preguntes si te extraño;
Y qué es lo que extraño o por qué no te extraño…
El momento en el que pido silencio;
Un vacio que se lleve tu nombre.
Te pido comprendas mi necesidad de vivir lejos de tu voz,
De tus palabras, de tus ganas de chingar… perdona, de tu intensidad.
Este es, por fin, el momento terminal.

domingo, mayo 20, 2012

Zombies

Amo presentar el tema: "Apocalipsis por zombies" en una reunión llena de cervezas y personas intensas.
Porque siendo honestos, así como por el momento todas las personas "cultas" del país piensan que saben exactamente qué hacer con el petróleo de México, todas las personas "intensas" piensan que saben qué hacer en caso de zombies.

Lo amo.  Por mucho le gana a las charlas sobre combustubles nacionales.

Este fin de semana dos personas entraron a mi hipotético grupo de sobrevivientes.


La cosa viene ruda.

La soltería no es para personas sin caracter, sin sentido del humor.
Hay que salir, pedirse unos tragos sin alcohol (porque mi soltería también es sobraia), y entrarle a los madrazos.
La cosa viene ruda. 

Fact

Mientras menos hombres circulan en mi vida, más ganas me dan de tatuajes; mi piel necesita del algún tipo de uso.

jueves, mayo 17, 2012

Random de jueves

De hoy no sé qué escribir.
Desperté 4 veces y 3 de ellas decidí volver a dormir.
En mi librero hay 3 libros que por fin regresaron a mi vida.
Sobre mi cama ropa de la tintorería;
Los días son tan adultos,
Las noches tan llenas de nada.
“Tengo un amigo para presentarte” –me aseguran…
La vida sigue. Adulta y cambiada.
Planeando mi cumple de 30.
Despertando varias veces y volviendo a dormir.

martes, mayo 15, 2012

La vida, che

No se queje; que lo que tiene se lo ha ganado.
Fue Karma que, con sus tibias manos, se lo regaló
… y a caballo dado, dice mi madre,…

Los amantes

Entre verdades y mentiras se esconden sus días,
Nunca sabiendo qué es más real; lo que se vive en ese cuarto o lo que afuera sigue existiendo.
Viven flotando en sexo, navío perdido en el mar.
Escuchando el lejano murmullo de orgasmos cuando llegan a la oficina; la otra realidad.

domingo, mayo 13, 2012

José y la de los ojos hermosos

Mi escrito para Palabras Domingueras; tema: Terminal.

-¿Y ahora por qué tantas fotos? ¿Qué? ¿Ya te vas a hacer fotógrafa?
-Abuelo, llevo un año tomando fotos y sí, posiblemente, me haga fotógrafa.
-Morirás de hambre.
-¡Abuelo! ¡Si justo tú eras el que me decía que, mientras amara lo que hiciera, saldría adelante y encontraría éxito!
-Si, pero te lo decía en una época en la que parecía ibas a amar ser médico… ¿Recuerdas? ¿Cuando limpiábamos los pescados con tu bisturí? –me dice esto, y en su sonrisa se nota que él también lo recuerda claramente.

Mi abuelo, cuando cumplí los 14 años, decidió que no existía mejor regalo para mí, que un set de pinzas y un bisturí. Eran piezas de alta calidad, hermosas y venían en un estuche grabado con mi nombre; aun así, supongo pueden entender, no era exactamente lo que a mis 14, yo, con fiebre de verme linda para los chicos, deseaba. Un vestido nuevo, zapatitos o maquillaje me habrían caído perfectos, mi mejor actuación fue dada al momento de abrir la caja dorada y darle con una hermosa sonrisa las gracias. ¨De nada, mi chica de ojos hermoso¨ -Dijo con el orgullo de un hombre que cree que ha dado el regalo perfecto.

Aunque debo admitir, el bisturí nos dio muchísimos buenos fines de semana en la cocina; en dónde, mi abuelo y yo, nos dedicábamos a abrir toda clase de pescados y moluscos, alguna vez hasta un diminuto lechón se coló en nuestras sesiones de Aperturas Precisas. No fue muy agradable, el cerdito tenía una estructura demasiado humana (humana e infante). Ese mismito día Medicina fue tachada mi listado denominado: Posibles Futuras Profesiones.

-Deja de tomarme fotos y come. Si no comes, se va a enfriar tu comida y luego vas a empezar con eso de comprar un microondas y ya te dije que no compraremos un microondas porque esas cosas dan cancer… bueno… y supongo alguna otra cosa no debimos haber comprado, porque ya ves lo que pasó… –termina mi abuelo riendo.

No estoy segura de poderme reír de este chiste, pero es su chiste, su primer chiste sobre tener cancer, así que me río. Y me sorprende que, aunque empieza con una risa falsa, termina en una carcajada honesta y fuerte. Mi abuelo, el Medico, siendo cruel como siempre, aun tratándose de su pendiente muerte.

Mire mi doc, no es por jodón; pero tengo 85 años y usted quiere abrirme, cortarme cachos, cerrarme, tal vez abrirme de nuevo, cortarme más cachos y luego inyectarme químicos por no-se-cuantos meses ¿Todo para qué? ¿Para que yo gane cuántos años? Tan sólo la anestesia de la primera operación podría matarme. No, mi doc, lo siento, yo si pinto raya. No me quiero morir, nadie quiere, pero con haber vivido hasta ahora, con que esta niña ya termine su carrera en el verano, yo ya hice lo que me tocaba. Prefiero morirme bailando que en una de sus camas.

Y de una ¨cura¨ no se habló más.

Ahora le tomo fotos. Mientras me regaña por no comer. Nuestra vida sigue. Los dos juntos como fue desde que mis padres decidieron no hacerse cargo de mí (uno dedicándose tiempo completo a su alcoholismo y la otra huyendo con su instructor de flamenco). Mi abuela había fallecido en su último parto, mucho años antes de que yo existiera, así que, de alguna manera, mi abuelo (aunque un poco frío, un poco cruel y de regalos raros) ya sabía cuidar niños.

Nunca me hizo falta algo. Mi abuelo se las arregló para darme una infancia lo más cercana a lo normal y a lo feliz. Conociendo sus límites de carácter, paciencia y ternura, me hizo estar en contacto con personas de almas más libres. Siempre estuve inscrita en clases de pintura y artes plásticas, los sábados por las tardes, un maestro homosexual y muy elegante me daba clases de piano, tome varios cursos de danza con instructoras amables y cariñosas (nunca en institutos estrictos de esos que te terminan haciendo anoréxica y miserable), estudié francés con hermosas y elegantes mujeres francesas, y aprendí italiano de una maravillosa viuda arribada de Nápoles. Tome cursos de creación literaria con, Ana, una chica recién graduada de su maestría; que amaba leer libros como nadie que yo alguna vez hubiera conocido. Para los temas serios, enfermeras amigas de él, llegaban a la casa a tener ¨charlas de mujeres¨ conmigo (podían llegar a ser incómodas, pero definitivamente eran informativas). Siempre estuve rodeada de amor, afecto y respeto (Gracias a mi abuelo).

Lo de terminar la carrera, en efecto, este es mi último semestre. Y si, creo que mi abuelo no se enfermó antes; porque no pensaba dejarme sin saber que yo había alcanzado cierta edad, cierta madurez y cierta independencia. Tengo planes de una maestría en Francia, podría ganar una beca; pero si no, me ha dejado suficiente dinero para pagarla y pagarme una pequeña vida de año y medio en París. Las cosas están arregladas, para él y para mí… y entonces, con la misma calma con la que ahora corta su pedazo de pollo, ha decidido que no es tan mala idea, por fin, morir.

Me dio más de lo suficiente y no le puedo reclamar que haya decidido no operarse. Yo, gracias a él, fui libre de vivir como quise y ahora debo dejarlo morir como quiere.

-¡Vamos niña, come! ¡Que esos ojos hermosos ya se te están poniendo ojerosos!
Dejo mi cámara sobre la mesa y empiezo a cortar mi pollo.
-¿Abuelo? ¿El domingo nos vamos a Bellas Artes? Ya inauguraron la de Botero.
-¿Será un domingo de ver gorditas entonces? Me gusta, me gusta…

Por decreto del abuelo: La vida en esta casa, hasta que deje de, continua.