El lobo no está afuera de la casa; pero aun así me escondo. Me escondo porque no hay nada más que hacer. Mi alma es la de una víctima y todos mis himnos hablan de sangre.
Me encantaría poder ser otro, poder salir a recolectar los días; pero no puedo, y algo en mí nunca podrá.
Estas fotos son sobrantes de mi webcam que se iban guardando en el archivo ¨Pictures¨ de mi computadora, el cual obvio siempre ignoré. Hasta hace dos meses noté que solitas fueron armando una película de mi 2012.
Este año lo empecé pensando (porque un doctor me lo había asegurado) que era bipolar, completamente medicada y viendo a 3 doctores distintos. Después de 7 psiquiatras, un psicólogo, un grupo de ayuda, 4 cambios de diagnóstico, y 6 cambios de medicamento, logré volver a sentirme como Amaranta Guevara.
El 2012 estuvo lleno de medicinas, doctores, terapias y preguntas incómodas, estuvo lleno de llanto. Pero por suerte también tuvo amigos nuevos, conciertos, bailes alocados, una obra de teatro en la que tengo 4 cambios de vestuario, fotografías vendidas, el mejor regalo de cumpleaños, clases de danza, y un hombre que decidió se casaría conmigo. Lo bueno le ganó a lo malo, y por mucho.
Tal vez el video sea sólo interesante para mí, no estoy segura. Pero en este año mi vida cambió y, sin darme cuenta, lo pude capturar. En este blog suelo compartir mis dolores, ahora quería compartir mi felicidad.
Por cierto, ahora sólo tomo una pastilla al día y, en menos de una semana, seguro me bajarán esa dosis ¡Woot!
La libertad. Completa liberta.
La sabrosura de nombrarlo todo.
Lo muy rico de decir tu nombre
Y pedirte que hagas y no hagas y vuelvas a hacer.
Luego callar.
Dejarlo todo ser, todo simplemente interactuar.
Sexo, como el sexo debe ser.
No sé si eventualmente lo tenga que pagar a Karma… en realidad estoy casi segura de haberlo pagado por adelantado.
No me gusta llorar y ahora he estado llorando; pero ahora he tirado una granada, sólo para saber, saber si la guerra ayuda, saber si el caos puede llevar a un cambio.
Pronto tomaré rutas alteras, rutas más sanas; por el momento con el segurito aun en mis labios espero. Algo. Lo que sea.
Sueños de zombies, de novios gatos, de ser niños y no alcanzar cosas y luego de tener hijos y no saber cargarlos. Las sábanas se me están poniendo complejas, la cama medita demasiado. Estoy sueños que no me dejan dormir en paz.
Tal vez tengan que ver con las hormonas alteradas, tal vez tengan que ver con los riñones inflamados, tal vez tengan que ver con las 4 pastillas que debo tomar, tal vez tengan que ver con el dinero que no llevo en la cartera, tal vez, tal vez…
Por el momento dormito en mi trabajo, cargo ojeras y piel pálida, esperando que sean las 11 de nuevo, esperando que la luz del día se vaya y me de otra oportunidad.
Este amor es llevar en brazos un pastel de cuatro niveles y en la boca las velitas y la dirección. Toda la felicidad de llevar en manos tal presente y todo el nervio de no querer dejarlo caer.
El cansado pasado, lento y viscoso,
Se va tragando la ciudad.
Después de atravesar su cuerpo espeso
Lo que queda atrás es otro pueblo.
Algo que ya no tiene nombre,
Una deforme ficción.