La vida tan deseada del afuera.
Si tan sólo por un momento pudiéramos volver.
Pero llueve terrible.
Mares sucios embarran todo lo que tocan.
La vida tan perdida.
La vida tan inútil.
El momentico eterno que pasamos en un rincón.
Cubiertos por un patético techo.
jueves, agosto 20, 2015
sábado, mayo 23, 2015
Fantasías
Imagino que tu vida es patética sin mí,
pero sé que es mentira.
Imagino que cuando me vuelvas a ver llevaré minifalda y brillaré como el oro.
Pero eso no pasará.
Seguro estaré sudada, seguro mi cabello será un desastre, seguro tendré varios kilos de más.
Imagino que las bocinas estarán gritando mi canción favorita,
que estaré perdida en ella y no te notaré.
Pero sé que yo te veré primero.
¿Por qué no traje minifalda?
¿Por qué no brillo como el oro?
Pediré otra cerveza, controlaré la nausea y esperaré a ser vista.
sábado, mayo 16, 2015
Soledad
Soledad se sirve una copa de vino porque olvidó que ya había abierto una cerveza.
Se sienta en su sillón azul orgullosa de beber sola. Mujer independiente.
Observa su pared blanca y se pregunta si su pared blanca la observa también, aunque sabe que esa pared tiene otras paredes amigas con las que se puede entretener. Esa pared tiene un techo, esa pared tiene un piso, y algunos pequeños cuadros que seguro la mantienen ocupada.
Soledad sentada bebiendo cerveza y vino.
Está en calzones y nada más; decidió que vivir por su cuenta debía tener esa libertad.
La cerveza tibia y el vino amargo; pero esta noche aún puede haber fiesta. Sólo son necesarios unos recuerdos como invitados, y Soledad sabe exactamente a cuáles quiere traer a bailar.
Un hombre de barba, un hombre sin barba.
Ojos azules, verdes y marrones.
Manos, manos y muchas otras manos.
Lenguas, gruñidos, caricias y un tanto de edición.
Un torso, dos torsos, veinte ojos…
Soledad y sus mejores amigos en una buena reunión;
Recuerdos cálidos y sudados bailan lambada y le muerden un pezón.
Hombres casados se tornan solteros.
Ninguno habla, ninguno pone pretextos…
Hombres censurados, hombres liberados.
Soledad tiene la mejor imaginación.
Los minutos pasan y los orgasmos no tardan en llegar. El vino se derrama, la cerveza es olvidada y la pared blanca, completamente excitada, decide estirar una mano y empezarse a tocar.
[Texto para Palabras Domingueras, tema: Soledad]
Se sienta en su sillón azul orgullosa de beber sola. Mujer independiente.
Observa su pared blanca y se pregunta si su pared blanca la observa también, aunque sabe que esa pared tiene otras paredes amigas con las que se puede entretener. Esa pared tiene un techo, esa pared tiene un piso, y algunos pequeños cuadros que seguro la mantienen ocupada.
Soledad sentada bebiendo cerveza y vino.
Está en calzones y nada más; decidió que vivir por su cuenta debía tener esa libertad.
La cerveza tibia y el vino amargo; pero esta noche aún puede haber fiesta. Sólo son necesarios unos recuerdos como invitados, y Soledad sabe exactamente a cuáles quiere traer a bailar.
Un hombre de barba, un hombre sin barba.
Ojos azules, verdes y marrones.
Manos, manos y muchas otras manos.
Lenguas, gruñidos, caricias y un tanto de edición.
Un torso, dos torsos, veinte ojos…
Soledad y sus mejores amigos en una buena reunión;
Recuerdos cálidos y sudados bailan lambada y le muerden un pezón.
Hombres casados se tornan solteros.
Ninguno habla, ninguno pone pretextos…
Hombres censurados, hombres liberados.
Soledad tiene la mejor imaginación.
Los minutos pasan y los orgasmos no tardan en llegar. El vino se derrama, la cerveza es olvidada y la pared blanca, completamente excitada, decide estirar una mano y empezarse a tocar.
[Texto para Palabras Domingueras, tema: Soledad]
viernes, mayo 01, 2015
Ñom, ñom
Esta relación se alimenta de mucho trabajo
de respeto al espacio ajeno, del No puedo, estoy ocupado.
Come correos que hay que responder,
tareas que debemos entregar,
escritos pendientes por revisar.
Esta relación mastica tiempo,
digiere noches cortas, mañanas rápidas.
Saborea lo que nos mantenga alejados.
Se alimenta de silencios y la ausencia de miradas.
Esta relación engorda con pretextos.
Y mis ojos siguen igual de grandes,
mis labios igual de rosas.
Mis piernas están depiladas,
Mis mejillas están maquilladas
Y mi cuerpo sigue esperando.
de respeto al espacio ajeno, del No puedo, estoy ocupado.
Come correos que hay que responder,
tareas que debemos entregar,
escritos pendientes por revisar.
Esta relación mastica tiempo,
digiere noches cortas, mañanas rápidas.
Saborea lo que nos mantenga alejados.
Se alimenta de silencios y la ausencia de miradas.
Esta relación engorda con pretextos.
Y mis ojos siguen igual de grandes,
mis labios igual de rosas.
Mis piernas están depiladas,
Mis mejillas están maquilladas
Y mi cuerpo sigue esperando.
lunes, abril 13, 2015
A los 20.
Escrito para Palabras Domingueras.
Si el patán de su compañero se tomara el tiempo de preguntar, le podría contar que a su edad él ya había viajado dos veces a Europa, cuatro a Sudamérica y que había conocido todo lo importante de Estados Unidos. Le podría hablar de mujeres, auditorios llenos, entrevistas en tele y muchas fiestas; pero ese imbécil rara vez le habla, todo el tiempo que no está revisando los equipos defectuosos se lo pasa en Facebook, Twitter o en cualquier otro lugarcillo que le permita presumir su almuerzo.
Este idiota cree que con sus nueve mil al mes esta ganando La lana. Igual, cuando uno tiene 20 años y no tiene que pagar renta porque vive con sus papis, nueve es una buena cantidad pero si le contara las cifras que él ganaba a esa edad se quedaría con la boca abierta. Aunque, la verdad, en aquellos tiempos ni lo hacía por el dinero, era más bien por conocer el mundo y llevar su talento a otros países.
Lo descubrieron en un torneo regional, 20 horas después de haberse presentado ya había firmado un contrato. El espectáculo era de cinco personas, cada uno supuesto representante de un continente, había uno güero; uno negro; una china, bueno asiática; una pelirroja, que nunca supieron exactamente qué tierra representaba; y un latino (algo así como los Power Rangers pero con ropa más en onda).
Todo fue por un gran golpe de suerte. Lo que pasó fue que, un día antes del torneo en Monterrey, al guatemalteco lo agarraron con drogas en el aeropuerto. Así que justo cuando Roberto estaba haciendo su combo especial de La vuelta al mundo, El columpio y El perrito, el presidente Yo-yos Dunqui se enteraba que no tenían personaje moreno para el espectáculo programado en Los Ángeles; y para el show de Los Ángeles el morenito era muy importante.
Eso fue todo. A sus 19 años Roberto pasó de ser cualquier Roberto a ser Roberto El rey del yoyo. Bailó mambo, cha-cha-chá y cumbias en tantas ciudades que ni las podría nombrar. Viajó hasta cansarse, comió lo mejor, conoció a toda clase de personas y hasta cogió tres veces a la china. Desde sus 19 hasta sus 21 vivió de los yoyos y fue completamente feliz.
Y luego, un día cualquiera, recibieron una llamada del coordinador. La siguiente presentación se cancelaba, la gira se cancelaba y los contratos no se renovarían. Los yoyos ya no estaban de moda y el espectáculo era muy caro.
Todo se fue con esa llamada.
Que triste fue ver a los ochentas convertirse en los noventas y luego llegar al año 2000. El mundo se hizo un lugar cualquiera. Estudió una carrera técnica, consiguió trabajo y se olvidó del pasado. Llevaba mucho tiempo sin pensar en aquellas épocas, si tararear el yoyo-mambo o recordar a la chinita. Pero un día vio a ese pendejo tomarle una foto a su sandwich vegano, como si un sandwich vegano fuera noticia para compartir, y de golpe su pasado regresó. Lo desespera ver unos 20 años tan patéticos, desea que contarle, contarle cómo puede ser esa edad si uno tienen cierto talento, si uno se esfuerza, tal vez lo inspire a hacer algo más importante; pero no sabe cómo sacar el tema y ese tarado nunca le pregunta nada.
viernes, febrero 20, 2015
De los que aman a destiempo.
Alguna vez nos íbamos a casar, luego otro día fuimos amantes.
Una mañana hablamos de hijos... y en una madrugada me dejaste ir.
Me amabas por completo, lo sé, y te amé por igual.
Pero nunca nos amamos el mismo momento.
Y aunque dormimos mil veces juntos, no volveremos a compartir palabras.
Así es esto de los que aman a destiempo.
Una mañana hablamos de hijos... y en una madrugada me dejaste ir.
Me amabas por completo, lo sé, y te amé por igual.
Pero nunca nos amamos el mismo momento.
Y aunque dormimos mil veces juntos, no volveremos a compartir palabras.
Así es esto de los que aman a destiempo.
On to the Next One
La juventud era sencilla,
era de mieles, pieles y noches perdidas.
Las palabras brotaban tanto como los deseos.
Cada puesta del sol era una invitación;
A salir, a jugar o, simplemente, a dormir en calma.
La juventud era sencilla.
Los enunciados eran sucios y atrevidos.
El tiempo, todo el tiempo era un pum, pum, pum reggetonero.
Y con ese pum pum se fueron los días.
Pum… pum.. y ahora eres un viejo.
era de mieles, pieles y noches perdidas.
Las palabras brotaban tanto como los deseos.
Cada puesta del sol era una invitación;
A salir, a jugar o, simplemente, a dormir en calma.
La juventud era sencilla.
Los enunciados eran sucios y atrevidos.
El tiempo, todo el tiempo era un pum, pum, pum reggetonero.
Y con ese pum pum se fueron los días.
Pum… pum.. y ahora eres un viejo.
martes, enero 13, 2015
Pequeñitos
Éramos pequeñitos con esos grandes zapatos que nos compramos por adelantado.
Esperando vidas épicas. Viajes, amores intelectuales, carcajadas de adultos que toman martinis.
Esperando aún más los últimos años. Frente a la playa, plenos, después vida satisfecha.
Viudos o divorciados. Lejos de todo aquello. Leyendo y tomando vino.
Éramos pequeñitos de zapatos gigantes esperando el retiro. Esperando la vida después de la vida, la que no se comparte por tradición, ni por presión, ni por furioso deseo.
De verte
Nunca te vi en deseo
y fue mi culpa por querer cambiar.
Nunca te vi en sudor y hambre,
nunca te vi entre mentiras.
Te vi en meriendas y desayunos,
te vi entre sueños, nunca en pesadillas.
Te vi en muchos momentos pero nunca en deseo.
y fue mi culpa por querer cambiar.
Nunca te vi en sudor y hambre,
nunca te vi entre mentiras.
Te vi en meriendas y desayunos,
te vi entre sueños, nunca en pesadillas.
Te vi en muchos momentos pero nunca en deseo.
martes, enero 06, 2015
Momenticos
«No existe la mirada perfecta» es lo último que me dijo antes de cobrarme 200 pesos y dejarme salir.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)