jueves, octubre 23, 2008

Claro que pienso en ser madre!!

Pienso en:

Hot cakes con forma de ositos y conejitos.

Cumpleaños coloridos llenos de cupcakes y globos.

Escribir cuentos para cuando cumplan 6 años (cuentos felices, sólo para ellos).

Enseñarles Star Wars del capítulo IV al VI primero, cuando tengan 5 años para que no entiendan nada pero adoren a Chewbacca.

Nunca decirles: Como eres el más fuerte esperamos más de ti.

Si es hija, nunca decirle: Porque él es hombre y tú no.

Si es hijo, nunca decirle: Porque él es hombre y tú no…. (ja ja ja ¡importante!)

Festejar Pascua (aun si no soy religiosa, ni americana), esconder huevitos llenos de regalos divertidos; para cada niño un color, así no hay peleas… y cuando tengan edad, en uno de los huevitos estarán escondidas las llaves para su auto.

No tomarles fotos desnudos de bebés.

Sacarlos temprano de la escuela (algunos días al año) para ir a lugares divertidos.

Los domingos hornear… aprender a hacer todo tipo de pastelitos.

Nunca pedirles que sean fuertes y no lloren (excepto si estan llorando por algo bien pendejo ja ja ja).

Viernes: noche de nachos y películas (buenos nachos, con frijoles, guacamole, crema ácida, super caseros).

Llevarlos a conocer distintas religiones, para que entiendan que hay belleza en todas ellas (o mínimo para que se aburran en los domingos, como todos sus otros compañeros).

Leerles, oh ¡leerles tanto!

Bailar con ellos en la cocina, mientras se termina de hacer la comida.

Tomarles muchas, muchas, muchas, fotos.

Darles tareas qué hacer en la casa, que no sean inútiles.

Pedirles perdón, si una disculpa es necesaria.

Inculcar guerritas de globos con agua…


… muchos, muchos planes para cuando llegue el momento de ser madre.

miércoles, octubre 15, 2008

Tijuana, realidad y ficción.

Fui lo último que Carlos Antonio (el primero) vio, quería decirle: Adiós; quería a decirle: Lo siento; quería decirle: Resiste; pero el ladrido de los balazos me hizo cerrar la boca y los ojos, me hizo pensar en mi padre, en mi madre, en mi hermano y su falta de felicidad; me hizo pensar en Jesús (el abuelo, el que hace algunos meses murió) y luego pensar en Jesús (mi Jesús, el que despierta feliz). Para cuando mi mente volvió a pensar en Carlos Antonio las lágrimas ya recorrían mi cara al mismo estilo de riachuelo que la sangre usaba para peregrinar sobre el piso: líquidos cálidos, silenciosos, y rápidos.
Tirada en el piso, acurrucada en un charco de mi propio sudor (en efecto había sido un día perfecto para comer mariscos), lloraba muda e inmóvil; lloraba por no haberme podido despedir de un hombre que ni conocía, ni conocería alguna vez.
Eventualmente sabría su nombre, su edad, incluso su religión; Pero algunos segundos antes de su muerte lo único que sabía de Carlos Antonio era que sus ojos negros emanaban la misma ternura que los marrones de Jesús (los de mi Jesús, no los del abuelo).
Acostada en el piso lloraba en sigilo por la mujer que nunca más podría sonreírle por la mañana a esa mirada, la que nunca más le tomaría fotos, le daría besos, le pediría perdón; la que nunca más se sentiría completa acurrucada entre brazos amorosos… (Desconociendo que en realidad no existía tal mujer, sino que en su trágico lugar estaba un jovencito llamado Felipe, quien hasta ese día, había sido alegre y despreocupado).
Y luego silencio. El silencio que por unos minutos parecía inexistente en el universo, de repente llegó, impactando tanto como las primeras descargas, desgarrando el aire, avivando el miedo.
El silencio llegó a cubrir la piel y contar los cuerpos. Eran cuatro.
El silencio llegó, después la realidad, la policía, y el vómito… en la noche llegarían las pesadillas.

miércoles, octubre 08, 2008

Enferma.

No puedo pensar, estoy como al 67%...
Cuando llegue a 80% actualizo un poco.

besos.

jueves, septiembre 25, 2008

24 de Septiembre

Las lágrimas caminan tranquilas y tibias por mi cara, inesperadas.
Tenía tiempo de no llorar por él, había olvidado completamente el extrañarlo.
y hoy, sin aviso alguno, las lágrimas; Detonadas por la ligera sensación de tenerlo a mi lado contrastada con una realidad impenetrable: no está y nunca volverá a estar.


Lágrima lenta y tibia, como la muerte que lo consumió. Inapropiada.
...y apagando cada uno de mis sentidos, apagando cada uno de sus sentidos,
se lo llevó, se lo volvió a llevar.

lunes, septiembre 22, 2008

(Mucha sangre en la cabeza)

...Tengo que volver al café.
Regresar a los libros.
Necesito estrés, cansancio, sudor.
Hace falta consumir palabras ajenas,
hablar con preguntas.
Urge mala música, y urge buena música.
Fines con alcohol, lunes de culpa.
Clases de francés, de braile, de flamenco, de yoga.
Flexibilidad en la mente, flexibilidad en los brazos.
Perdí un amigo, hace falta conseguirme dos...

Si, dos de todo y para llevar.

martes, septiembre 02, 2008

Maravillosa ciudad

En medio de un país ya antiguamente conquistado.
Un triste taxi compartido.
Tu, nativo de lo lejano,
Yo, eternamente puberta
(Aun a los 21).

El sudor, que no me hace ver sensual.
El sudor, que no te hace ver más joven.
El sudor de no pertenecer a esta ciudad.
El sudor de habernos injertado en ese bar
(Ese horrible bar lleno de ajena y satisfecha juventud).

Rendidos por fin de bailar juntos y solos.
Cansados de tanto vano esfuerzo social.
Tu, no menos viejo. Yo, no más sensual.
Tranquilos viajando a casa, cómodos, sonrientes
(Compartiendo un triste taxi y una renovada libertad).

jueves, agosto 21, 2008

Las noches de las que hablas

Esas noches han dejado mi vida; pero sé que volverán:

Volverán involucradas con vino y palabras felices,
con medias sonrisas de coqueteo,
con el viento frío y la brisa para abrazos,
con nuevas personas llenas de lunares
y antiguas personas lisas y perfectas.

Volverán con lágrimas calladas que nadie escucha,
con algunas cervezas y cacahuates,
con un terrible karaoke,
envueltas de cordura y libertad,
siempre improvisadas, casuales, lejanas.

Volverán con miradas prudentes y miradas indiscretas,
con palabras descriptoras de la realidad,
con sueños y deseos imposibles de vivir,
con mañanas contiguas de chilaquiles y café.
Mil noches como esas están escritas para mí.

domingo, julio 13, 2008

...BRAINS!...

Escribe de lo que sabes dicen; pero mi inseguridad, mi ansiedad, mi Guevara y mi Rodríguez me hacen estar positivamente segura de no saber mucho, no saber nada en su totalidad.
Escribe de lo que conoces; pero sólo me conozco a mí (a veces a Jesús, y algunos días a Lucía).

Tengo 25 años y hasta ahora no me he adueñado de algún tema. No son mías las guerras, ni los partidos políticos, no quiero ser vegetariana y me niego a tener hijos.

Poseo lo que logro cargar en mi cabeza... y no estoy segura de que es esto sea mucho.

... sin embargo aun entre todo este polvo mental, hay algo... algo secreto, algo callado, algo tan enfermizo como patético: Zombies.

Zombies y el pánico de huir.
Zombies y mi completa seguridad de que sería de los primeros en morir.
Zombies y las estrategias que con el tiempo me he generado para hipotética supervivencia.

ja ja ja ja

Así por el momento... secretamente (aunque de manera pública) me encuentro escribiendo cuentos sobre zombies.

ja ja ja ja

sábado, julio 12, 2008

Dos para Doñilandia a las 3:00 p.m.

(3:10)
¡Tuut! ¡Tuut!
el trenecito para Doñilandia se va...

¡Tuut! ¡Tuut!
¡Esperen! ¡Esperen! - gritan ellas
El trenecito decorado al buen estilo mexicano, con conductor ebrio y todo. La mejor pintura en tonos de rojo y azul con un splash de chispas plateadas y doradas para agregarle un no-sé-cua, los tubos desgastados por la cantidad de futuras doñas que de ellos se ha agarrado... (y agarrar es la palabra correcta, porque las antiguas manos de señorita de sociedad con el tiempo han sido alteradas en las muchas peleas por sandías o melones de los martes de plaza).

¡Tuut! ¡Tuut!
El conductor está acostumbrado a las que llegan tarde, no hay buena futura doña que no olvide la hora de salida o (mejor aun) que la ignore completamente por darse otra pasadita de labial o de sombrita azul para sus ojitos negros.

¡Tuut! ¡Tuut!
¡Suban señoritas! - Les coquetea el conductor; Sabiendo lo inútil de su acción, pues toda futura doñita antes de tan siquiera pensar en subir al trenecito ha entregado su corazón a algún afortunado futuro Don.

¡Tuut! ¡Tuut!
A esta aventura no se embarca cualquiera.
Con sandwiches en sus bolsas y unos cacahuates para el viaje,
las dos amigas se acomodan en la última fila libre del trenecito.
Felices y nerviosas, esperando lo que sigue.

¡Tuut! ¡Tuut!
¡Aaaamonos! - Grita triunfante el conductor.

Suerte que sea ella.

Ella es correcta, clara y flexible,
inusualmente paciente, casualmente coqueta.
Su cabello fluye como si manipulado por mil hilitos transparentes,
ojos enormes llenos de vida y esperanza (que sobrepasan en brillo esperado para su edad).
Trata a sus compañeros con ternura y clase.
Sus erráticos lunares son lo más cercano a un defecto; Pero aun ellos no han logrado desmoronarla, al contrario, han creado un patrón clave para comprender lo irrepetible de su belleza.
Educada, amable, tradicionalmente humilde y respetuosa...

y sin embargo... ha decidido amarte...
un detalle importante...
¿habrá dentro de esas capas de piel firme por fin alguna falla?

... no lo sé...

viernes, julio 04, 2008

Se me va la selva.

Se va la selva de mi vida.
Se aleja la cuna de algodón,
mi inicio tropical de arboles frutales.

Se va el tiempo no fotografiado,
mis pies sobre el cálido barro.
A la orilla del recuerdo un festín
de plátanos y mangos.

Se me va la selva de la piel,
se ocultan los pigmentos.
Se van los raspados de rosas,
las paletas de grosella.

(Guerras de agua, columpios asaltados,
canciones que llamaban a la lluvia,
el olor de las tormentas
... se me escapan, se me van).