Las lágrimas me atraparon, todas esas lágrimas que el orgullo por lo general no deja vivir. Me convertí un charquito de persona, una mujer empapada de sus miedos; pero por suerte también tus brazos me atraparon, por suerte las mangas de tu suéter estuvieron dispuestas a secar mi llanto.
martes, marzo 19, 2013
miércoles, marzo 13, 2013
Tiempo
Él le pidió que esperara.
Ella aclaró que no esperaría; pero que el tiempo era libre. El tiempo era de ninguno de los dos. Así que si en semanas, en meses, en años él decidía volver, tal vez ella seguiría ahí, tal vez ella seguiría amándolo, tal vez sin saber que lo hacía, ella esperaría.
Él sintió que eso era suficiente.
Ella sabía que para ella lo era.
Se fue.
29 días después regresó. La cara nerviosa, la voz aguda. Te amo, ¿Nos podemos casar?
No.
Fue lo que ella respondió.
Ella aclaró que no esperaría; pero que el tiempo era libre. El tiempo era de ninguno de los dos. Así que si en semanas, en meses, en años él decidía volver, tal vez ella seguiría ahí, tal vez ella seguiría amándolo, tal vez sin saber que lo hacía, ella esperaría.
Él sintió que eso era suficiente.
Ella sabía que para ella lo era.
Se fue.
29 días después regresó. La cara nerviosa, la voz aguda. Te amo, ¿Nos podemos casar?
No.
Fue lo que ella respondió.
viernes, marzo 01, 2013
This is your post
Si tuviera la cabeza, las palabras, la calma; tendría una novela. Tendría algo. Si pudiera describir tu cuarto, tan sólo tu cuarto. La cantidad de polvo que en él había, los libros nunca leídos, las cartitas de amor de amores que hacía tiempo te habían empezado a odiar. Si pudiera expresar el silencio que uno sentía al entrar, al no encontrar lugar en el cuál sentarse. “Eso no lo puedo tirar”.
Si lograra que alguien leyera tu realidad, algo en ellos se afectaría; lo sé. Que tocaran con mis enunciados tus sábanas viejas, las que guardabas desde tu pubertad; tu cama de infancia, pesada y rota; las almohadas llenas de manchas de comida; las paredes con dibujos que hiciste en la secundaria (algo en ellos lloraría, lo sé)
La televisión prendida, siempre prendida. El piso pegajoso porque hace días derramaste cerveza. Bolsas de ruffles y cheetos, cacahuates. Tu madre grita “¡Ven a cenar!”, te ausentas por 2 minutos y regresas con un plato lleno de quesadillas. Encuentras un pequeño espacio sobre tu colcha, comes desesperado. 32 años.
Si pudiera escribirlo todo, todo, todo. La ventana rota. La televisión gigante colocada sobre una caja que guardaba tus prendas de bebé, la ropa vieja acumulada en una esquina, la puerta con golpes de tus puños, la pared infestada de cables, las 4 biblias, los panfletos de dietas, los dibujos, los malos escritos, los CDS llenos de pornografía. Si tuviera la cabeza, las palabras, la calma; tendría una novela. Tendría algo (no sólo los recuerdos).
Un pedacito
Algo de ti se me termina,
De esas cosas que guardaste en mi estómago, en mi médula o en mi riñón.
Se me olvida. Migra. Se gasta.
Algo de ti se evapora todo los días; lo sudo en función.
Se me pierde; se va caminando por estas calles del centro y nunca lo vuelvo a encontrar.
Algo de ti. Un pedacito diario.
Tal vez nunca se vaya todo, pero ya no importa. La realidad es que tu recuerdo pesa cada vez menos.
De esas cosas que guardaste en mi estómago, en mi médula o en mi riñón.
Se me olvida. Migra. Se gasta.
Algo de ti se evapora todo los días; lo sudo en función.
Se me pierde; se va caminando por estas calles del centro y nunca lo vuelvo a encontrar.
Algo de ti. Un pedacito diario.
Tal vez nunca se vaya todo, pero ya no importa. La realidad es que tu recuerdo pesa cada vez menos.
Y no.
Pensaste que nos conocíamos, porque pasabas horas frente a tu computadora leyendo mis escritos.
viernes, febrero 15, 2013
jueves, febrero 14, 2013
martes, febrero 12, 2013
Extraño la luz.
Extraño la luz.
Toda esa luz que se filtraba por mis ojos y me daba tantas ideas.
Esa luz que se comía mi cámara y se imprimía en colores.
La extraño.
Extraño, tanto, la luz.
La luz que nos despertaba, con calma, los fines de semana;
Sin alarmas, sin lugares a dónde ir.
Tanta luz que se colaba por la ventana y nunca nos corría de la cama.
La extraño.
Toda esa luz que se filtraba por mis ojos y me daba tantas ideas.
Esa luz que se comía mi cámara y se imprimía en colores.
La extraño.
Extraño, tanto, la luz.
La luz que nos despertaba, con calma, los fines de semana;
Sin alarmas, sin lugares a dónde ir.
Tanta luz que se colaba por la ventana y nunca nos corría de la cama.
La extraño.
viernes, febrero 08, 2013
Preguntas
¿Por qué me duele?
No estoy muy segura, no podría enunciarlo.
¿Por qué lloro?
Porque algo muy dentro quiere salir,
Palabras sin nombres, fotografías veladas...
Y si bien nadie me ha cortado un brazo,
Si bien las noticias malas no son mías;
Aun así, me duele y lloro.
No estoy muy segura, no podría enunciarlo.
¿Por qué lloro?
Porque algo muy dentro quiere salir,
Palabras sin nombres, fotografías veladas...
Y si bien nadie me ha cortado un brazo,
Si bien las noticias malas no son mías;
Aun así, me duele y lloro.
jueves, febrero 07, 2013
Shhh
El secreto es quedarte calladito.
La realidad es que no te quiero escuchar.
Si te quedas calladito, posiblemente te pueda apreciar.
Como uno aprecia el pasto del jardín, porque no se la pasa gritando abajo del caminar.
La realidad es que no te quiero escuchar.
Si te quedas calladito, posiblemente te pueda apreciar.
Como uno aprecia el pasto del jardín, porque no se la pasa gritando abajo del caminar.
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