jueves, febrero 26, 2026

Herencia

Mi corazón tiene una forma rara,
lo sé, desde chica.
Me daba pena.
Lo ocultaba.

Le cosía cachitos de tela
para rellenarlo,
pero nada
nunca aguantaba.

Su forma:
angular,
simétrica,
con pequeños ganchos
donde colgar humanos
por muchos años.

Casi nadie
la reconocía.
Lo ven y dicen que lo entienden,
como hombres arrogantes en museos,
y como esos hombres
intentan explicarme
de qué va:

¿Ves este pico? este pico sobra.
Sería mejor quitarlo.
Y acá, acá hay un hueco
que significa soledad.

No es un corazón cómodo.
Es más pesado de lo normal
y está cargado hacia la derecha,
lo cual complica el caminar.

Y luego, un día, nació mi hijo.

Un niño perfecto,
con ojos oscuros
y un lenguaje inventado.

Y su corazón,
simétrico y angular,
con pequeños ganchitos,
y un huequito
que aún no sabemos
qué podría significar.