Yo sé que para ti existir es normal.
Llevas cargando ese cuerpo desde hace años.
Pero yo, por primera vez,
lo traigo colgado en los labios,
metido en la sonrisa.
Llevas cargando ese cuerpo desde hace años.
Pero yo, por primera vez,
lo traigo colgado en los labios,
metido en la sonrisa.
Y se acomoda bien,
suavecito.
Nadie lo creería:
que tanta piel,
tanto cuerpo,
tanto hombre
se acueste sobre un labio
y se cubra con el otro.
Se nota.
Dicen.
En las fotos.