Te extraño.
Pero bien,
estoy bien.
No tienes que venir.
Pero bien,
estoy bien.
No tienes que venir.
Solo te extraño
y quisiera que estuvieras a mi lado,
quitándome la ropa
y todas esas cosas.
Entiendo que hay trabajo,
juntas
y lo demás.
Solo te extraño
y me gustaría
poder besarte,
que me besaras,
cerrar los ojos
y sentir tu peso.
Me gustaría que mis manos
recorrieran tu espalda,
acariciando,
dando masaje,
jugando.
Que tu voz
alcanzara mi mirada,
y tu mirada
entrara en cada una de mis palabras,
las que me sobran cuando estás
porque me emociono
y todo te lo quiero contar.
Te extraño
así,
ligerito,
como siempre.
Pero está bien.
Puedo esperar.