No me gusta guardar libros
por guardar libros.
Como papel tapiz que dice:
mira cuánta palabra
me he embutido,
seguro soy interesante.
por guardar libros.
Como papel tapiz que dice:
mira cuánta palabra
me he embutido,
seguro soy interesante.
Si entraras a mi depa
pensarías lo contrario.
Pero esos libros no son míos.
Son de alguien que se fue
y no se los llevó.
Supongo que a él
no le gusta cargar libros.
Arrastrar tantas fantasías,
tantos sueños ajenos,
tantos logros de otros.
O quizá
simplemente
no quiso buscarles lugar
a todas esas ideas.
Poco a poco
los voy sacando.
Depuro el espacio
de libros que no sentí,
que no extraño.
Poco a poco
reclamo mi lugar.
Libero la pared.
El librero deja de sentirse atacado.
Ahora está calmo.
Hay más blanco,
un blanco
que no pienso volver a tapar.