Eres el único humano que me ha hecho desear estar en un crucero.
sábado, febrero 14, 2026
miércoles, febrero 11, 2026
Mi primer árbol
Cada uno tenía su propio árbol.
Los más grandes,
los más fuertes,
eran dueños de los zapotes
y te atacaban con ellos desde arriba
si no te querían
o si te querían hacer llorar.
Los más grandes,
los más fuertes,
eran dueños de los zapotes
y te atacaban con ellos desde arriba
si no te querían
o si te querían hacer llorar.
A mí no me atacaban.
Yo no sabía escalar.
Algún día, uno de ellos me esperó.
Me llevó a un árbol.
Era más pequeño,
pero sí tenía frutas.
Este fue mi primer árbol
me dijo.
Yo lo vi muy complicado
y él adivinó lo que pensaba.
No, tiene un truco,
me explicó.
No se nota bien,
pero tiene escalones.
Me enseñó.
El truco era girar con el tronco
hasta llegar a una rama fuerte,
lejos del piso,
más cerca del cielo.
hasta llegar a una rama fuerte,
lejos del piso,
más cerca del cielo.
Me regaló su primer árbol
y se quedó conmigo toda la tarde.
Yo no supe entender
ese nivel de ternura.
Era pequeña.
Aún no sabía escalar.
Aunque era querida
y a mí no me atacaban.
Completo
No me suelo pensar como alguien extrañado,
no me percibo como un recuerdo.
Según yo, nada de mí se ha quedado.
Nunca.
Mi cuerpo se siente completo.
no me percibo como un recuerdo.
Según yo, nada de mí se ha quedado.
Nunca.
Mi cuerpo se siente completo.
martes, febrero 10, 2026
Se me nota
Yo sé que para ti existir es normal.
Llevas cargando ese cuerpo desde hace años.
Pero yo, por primera vez,
lo traigo colgado en los labios,
metido en la sonrisa.
Llevas cargando ese cuerpo desde hace años.
Pero yo, por primera vez,
lo traigo colgado en los labios,
metido en la sonrisa.
Y se acomoda bien,
suavecito.
Nadie lo creería:
que tanta piel,
tanto cuerpo,
tanto hombre
se acueste sobre un labio
y se cubra con el otro.
Se nota.
Dicen.
En las fotos.
Un día
Algún día olvidaremos estos nombres que nos cubren
y no habrá más.
No más puntos,
no más comas.
El río de historias se colará al subsuelo;
lo que quede serán laguitos dispersos,
tierra reseca,
flores pequeñas.
y no habrá más.
No más puntos,
no más comas.
El río de historias se colará al subsuelo;
lo que quede serán laguitos dispersos,
tierra reseca,
flores pequeñas.
Algún día olvidaré quién me nombró
y por qué,
qué se esperaba de esta recién llegada.
Olvidaré lo que perdí en el camino,
aunque espero que me acompañe
algo de lo que encontré.
viernes, febrero 06, 2026
Un fantasma
Tal vez eras una lección,
una de esas personas fantasma
del presente o del pasado
que vienen a dejarte
algo terriblemente claro.
una de esas personas fantasma
del presente o del pasado
que vienen a dejarte
algo terriblemente claro.
Pero no puse atención.
Andaba perdida hablando,
tomando cerveza,
mirando tus ojos sonreír.
Porque sonreían
a mis pendejadas
y se nos fue el tiempo.
Y no aprendí nada.
Libros
No me gusta guardar libros
por guardar libros.
Como papel tapiz que dice:
mira cuánta palabra
me he embutido,
seguro soy interesante.
por guardar libros.
Como papel tapiz que dice:
mira cuánta palabra
me he embutido,
seguro soy interesante.
Si entraras a mi depa
pensarías lo contrario.
Pero esos libros no son míos.
Son de alguien que se fue
y no se los llevó.
Supongo que a él
no le gusta cargar libros.
Arrastrar tantas fantasías,
tantos sueños ajenos,
tantos logros de otros.
O quizá
simplemente
no quiso buscarles lugar
a todas esas ideas.
Poco a poco
los voy sacando.
Depuro el espacio
de libros que no sentí,
que no extraño.
Poco a poco
reclamo mi lugar.
Libero la pared.
El librero deja de sentirse atacado.
Ahora está calmo.
Hay más blanco,
un blanco
que no pienso volver a tapar.
miércoles, febrero 04, 2026
La costumbre
Estaba acostumbrada
a llevar mis deseos
bordados por adentro,
con hilo que imitaba
mi sangre y mi piel,
enunciados capaces
de confundirse con la grasa.
a llevar mis deseos
bordados por adentro,
con hilo que imitaba
mi sangre y mi piel,
enunciados capaces
de confundirse con la grasa.
Cubiertos,
callados,
fingiendo ser educados.
Que no me delataran,
ni siquiera
cuando me desnudaba.
Deseos húmedos en la garganta,
la casa de una voz
que hablaba mucho
pero no los nombraba.
Aprendí a conversar de otras cosas,
a morder la lengua,
a esquivar ciertas palabras.
Estaba acostumbrada
a no pronunciar mi nombre completo,
a partirlo en sílabas
fáciles de tragar.
Omitir mi biografía.
No dejar que todo el color de mis ojos
saliera al mundo,
porque el mundo
no lo deseaba.
Siempre al cincuenta por ciento.
Estaba acostumbrada, al menos,
a intentarlo.
Porque no duraba.
Eventualmente la verdad
se escurría;
salía de mis poros,
cuando estaba excitada;
o la escupía,
en un enunciado directo,
sobre un cuerpo agitado.
Después de eso
todo cambiaba.
Estaba acostumbrada
a que, una vez bien vista,
vista por completo,
desviaran la mirada.
Las ganas de tocarme
se quedaran en las manos
o espumaran en los labios.
se quedaran en las manos
o espumaran en los labios.
Pero el cariño,
la confianza,
la calma,
se evaporaban.
la confianza,
la calma,
se evaporaban.
martes, febrero 03, 2026
La playa
Me has dejado como que fui a la playa:
como que el mar me tragó un rato,
me dio muchas vueltas
y me regresó a mi cama.
como que el mar me tragó un rato,
me dio muchas vueltas
y me regresó a mi cama.
El sol dándome besitos
en los brazos,
las piernas
y la espalda.
He llegado sonrojada,
cansada.
Con hambre.
Maravillada.
Me has dejado con la mente perdida,
relajada;
el cuerpo agotado,
planeando
la próxima escapada.
martes, enero 27, 2026
Enero dump
La vida, toda vida,
siendo intensa
bonita
y cansada.
siendo intensa
bonita
y cansada.
Esperando las noches
para llenarlas de lucesitas,
ode pesadillas
o de algunas caricias.
La vida, toda vida.
Con dolor
y pérdidas
y amigos que no se van.
Con un pequeño humano
que me toma de la mano
y pide
que vayamos a caminar.
lunes, enero 26, 2026
So
Así que
me gustas
y no tengo un plan claro
de qué hacer con esto.
me gustas
y no tengo un plan claro
de qué hacer con esto.
Como el tiempo libre
después de la clase de natación:
te dejan nadar sin técnica,
bucear
o solo flotar,
con los músculos cansados
de todo lo demás.
después de la clase de natación:
te dejan nadar sin técnica,
bucear
o solo flotar,
con los músculos cansados
de todo lo demás.
Podría dormir sobre esa agua:
el olor a cloro,
el sonido ahogado.
el olor a cloro,
el sonido ahogado.
Duermo sobre este cariño;
también es cálido
y limpio.
también es cálido
y limpio.
martes, enero 20, 2026
Sin nombre
Ya no vienes por aquí.
No es que yo lo sepa
(no tengo forma de saberlo),
es algo que decidí.
No es que yo lo sepa
(no tengo forma de saberlo),
es algo que decidí.
Ya no puedo escribirte nada;
tu tiempo en mi vida se agotó.
Y está bien.
Ya no recuerdo tu voz.
Algún día,
en el futuro,
tal vez te sueñe.
Pero despertaré,
tranquila,
de nuevo,
por no tenerte.
jueves, enero 15, 2026
Pero en la noche
Es raro ya no contarte.
Habrías disfrutado esta historia.
Habrías disfrutado esta historia.
En el momento no.
Me verías sonrojado,
perturbado,
pensando
que alguien me manipula.
Pero en la noche.
Entre sábanas frías.
Te la hubieras repetido.
Cambiando la perspectiva.
Imaginando más.
Juntando recuerdos.
Editando los miedos.
La habrías disfrutado.
martes, enero 13, 2026
Raclette
El otro día te vi
y pensé en la raclette.
y pensé en la raclette.
¿Te he contado la historia de la raclette?
Supongo que no, porque no es una historia de acción.
Hace muchos años, cuando tenía 18, estuve en París porque mis papás me lo pagaron. Estudiaba francés con gente de todos lados y un día un amigo de Guatemala (que me hablaba de usted) me dijo que quería llevarme a un lugar muy lindo.
Era una taberna pequeña en el Barrio Latino donde vendían raclette.
Nunca en mi vida había visto algo así. Cada mesa tenía medio queso enorme y un mini radiador para derretirlo. No había mucha luz, pero los radiadores iluminaban todo con una luz cálida y tenue, como salida de alguna película.
Mi amigo pidió el queso, una charola de carnes frías, otra de verduritas… y supongo que también hubo vino. Fue una de las mejores comidas de mi vida. Estar ahí, derritiendo queso, comiendo pepinillos, hablando de boberías, riéndonos y derritiendo más queso, fue perfecto.
Al salir, marqué la dirección del lugar en mi mapa.
Luego regresé de París.
Y nunca más volví.
Y nunca más volví.
(Ni a Francia, ni a París, ni a la raclette).
Durante un tiempo pensaba en ella solo por antojo. La recordaba como algo que, si bien ya estaba en mi pasado, seguramente también estaría en mi futuro. La arrogancia de vivir del dinero de otros. Guardé el mapa con la dirección y seguí con mi vida.
El tiempo pasó. Viajé a otros lugares, viví otras cosas. Y un día, frente a un asado uruguayo, feliz, comiéndome la mitad del corazón del borreguito que habían sacrificado, recordé la raclette. No por nostalgia ni por antojo, sino porque noté que estaba otra vez en medio de algo lleno de comida, conversación y alegría. El lugar era otro; la emoción, la misma.
Con el tiempo acepté que habían pasado suficientes años como para asumir que probablemente nunca volvería a probar esa raclette: no sabía si el lugar seguía existiendo, si sabría llegar o si sería igual de buena. Pero también había pasado suficiente tiempo como para entender que algunas cosas no se borran fácilmente. Ese día seguía conmigo, y todos los otros momentos acumulados también.
Desde que acepté eso, pienso en la raclette cada vez que estoy frente a un platillo así de bueno, en un lugar hermoso, con personas que me importan. Lo miro como algo único. Algo que hay que disfrutar con atención y gratitud, porque después solo quedará el recuerdo. Y ese sabor exacto (esa combinación precisa de sensaciones, compañía y emoción) no volverá. Nunca.
Sé que la vida es así con todo. Cada vez que me despido de mis papás sé, aunque no lo diga, que podría ser la última vez. Nunca sabemos qué cosas se repetirán.
Pero pensar en la raclette es distinto. Es aceptar que algunas cosas las viviré una sola vez y que, después, solo las llevaré conmigo como recuerdos. Esa certeza me despierta y me obliga a estar presente: disfrutar el momento sabiendo que no será recurrente y que, justamente por eso, es extrañamente más hermoso. Comer sin prisa, poner atención a los sabores y a la charla, vivir por completo esas horas y luego guardarlas.
Siempre me pasó con la comida; supongo que es lo que más me conmueve en la vida.
O me pasaba, al menos, solo con la comida.
Porque el otro día te vi
y pensé en la raclette.
lunes, enero 12, 2026
Hey
Me gusta que me vean
desnuda,
y me gusta que me lean
honesta.
desnuda,
y me gusta que me lean
honesta.
Me gusta que me toques,
y me gusta que me dejes tocar.
Libertad.
Me gusta tu mirada
que regresa.
Tu cara, tus ojos, tu cabello:
lo que ofrezcas.
Uno de esos
Uno de esos días
en los que la vida gira
en un ángulo importante.
Nunca más seré igual.
No todos se enterarán.
Un buen amigo,
una mejor amiga,
dos o tres amantes.
Una de esas noches
en las que dejo que la vida
me mueva como quiera,
como arenita en la marea.
Uno de esos recuerdos
que guardaré
en mi sonrisa,
en mi mirada,
en mi deseo.
sábado, enero 10, 2026
En otras noticias
En otras noticias,
olvidé comprar cafe,
olvidé comprar cafe,
y se me ha terminado el papel encerado.
También creo que te he estado amando.
Un poquito, desde lejos.
Más en mi mente que en mi cama.
Supongo tendré que volver al súper.
El papel no importa tanto,
pero necesito poder despertar
y tomar café.
Bueno, no lo necesito. Lo deseo.
Como a ti.
Quisiera tenerte aquí.
Para poder dejar de pensar.
Que llegaras con café bueno
y ganas de charlar
(igual un pan).
Supongo tendré que volver al súper.
Y capaz,
Y capaz,
algún día,
admitirte lo que siento.
Más lejos
Lo veo tomar la botella y servirse más,
no sé cuánto ha tomado hoy
pero sé cuándo la compró
y puedo ver lo vacía que está.
no sé cuánto ha tomado hoy
pero sé cuándo la compró
y puedo ver lo vacía que está.
Mi quijada se tensa,
y recuerdo a mi dentista burlándose
porque cuando me pidió que la relajara
me parecía una tarea imposible.
Mis dientes están rotos por esto.
Había olvidado estos eventos,
mi mente los borra una vez que terminan.
Una vez que he llorado.
Pero supongo no los borra del todo,
porque puedo predecir lo que sigue.
Me dirá que soy inútil
o encontrará un recuerdo doloroso.
Hablará mal de alguien que amo,
o de mi trabajo.
Me pregunto qué habría pasado
si en lugar de esto hubiera vivido cariño.
Cómo se sentiría mis tripas antes de dormir.
Qué clase de hombres habría amado.
Elegido, para mí.
Elegido, para mí.
Lo veo agitar su vaso.
Reconozco el sonido de los hielos,
lo reconozco de siempre.
Lo odio desde hace tanto.
Capaz por eso rara vez yo tomo tragos.
Ahí.
Tan lleno de lo que sea que lo llena:
Furia, desdén, miedo.
Tan contagioso.
Tan egoísta. Perdido. Hiriente.
Tan egoísta. Perdido. Hiriente.
Cómo iba yo a salir normal
si fue con ese pulso con el que se hicieron mis costuras,
esas manos las que bordaron los detalles.
Yo, tan llena de lo que sea que me llena.
Furia, ternura, miedo.
Tan aquí enfrente.
Furia, ternura, miedo.
Tan aquí enfrente.
Cuando, supongo, debería estar más lejos.
viernes, enero 09, 2026
jueves, enero 08, 2026
No te soñé
No te he soñado
pero, cuando me despierto en la madrugada,
me cuento historias en las que te hablo.
Supongo eso cuenta,
como algo.
pero, cuando me despierto en la madrugada,
me cuento historias en las que te hablo.
Supongo eso cuenta,
como algo.
lunes, enero 05, 2026
De alguien normal
Ayer hablé de ti,
de los silencios que debo permitir.
Del espacio que nos damos,
del tiempo que nos hemos tomado.
de los silencios que debo permitir.
Del espacio que nos damos,
del tiempo que nos hemos tomado.
Ayer contaba cómo te comería de una,
sin masticar.
Pero que la he llevado tranquila,
como alguien normal,
de poquito a poquito.
Lamiditas nada más.
Toca
Toca mi piel en la madrugada,
cuando no está aquí,
cuando no puedo dormir.
cuando no está aquí,
cuando no puedo dormir.
Y se siente real,
lo más real.
Constante.
Impresionante.
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