viernes, febrero 27, 2026

Por cierto

Me gusta el ritmo de tu voz
cuando me explicas algo
que llevas tiempo pensando.

Cómo se mueven tus labios.

Me gusta.

Cómo pasas de estar recargado
a dar unos pasos:
hay un impulso decidido.
Es lindo.

Me gusta lo delicado
que puede ser
tu dedo índice,
cómo lo usas
para explorar.

Y la presión
precisa
que logras
con tus palmas.

Me gusta la fuerza
que tienes
y usas.

Y tu cabello…
me gusta tu cabello,
cuando dejas que mis manos 
lo recorran 
despacio. 

Un tanto más

Quisiera que todo fuera más sencillo:
tener un pasado más limpio,
más tiempo libre,
más qué ofrecer.

Tengo historias,
miedos,
preguntas.

A veces siento
que eso es todo lo que tengo.

Junto montoncitos de vida,
los acomodo.
los intento valorar.

Y a veces
quisiera
que fuera más.

jueves, febrero 26, 2026

Herencia

Mi corazón tiene una forma rara,
lo sé, desde chica.
Me daba pena.
Lo ocultaba.

Le cosía cachitos de tela
para rellenarlo,
pero nada
nunca aguantaba.

Su forma:
angular,
simétrica,
con pequeños ganchos
donde colgar humanos
por muchos años.

Casi nadie
la reconocía.
Lo ven y dicen que lo entienden,
como hombres arrogantes en museos,
y como esos hombres
intentan explicarme
de qué va:

¿Ves este pico? este pico sobra.
Sería mejor quitarlo.
Y acá, acá hay un hueco
que significa soledad.

No es un corazón cómodo.
Es más pesado de lo normal
y está cargado hacia la derecha,
lo cual complica el caminar.

Y luego, un día, nació mi hijo.

Un niño perfecto,
con ojos oscuros
y un lenguaje inventado.

Y su corazón,
simétrico y angular,
con pequeños ganchitos,
y un huequito
que aún no sabemos
qué podría significar.

Te extraño.

Te extraño.
Pero bien,
estoy bien.
No tienes que venir.

Solo te extraño
y quisiera que estuvieras a mi lado,
quitándome la ropa
y todas esas cosas.

Entiendo que hay trabajo,
juntas
y lo demás.

Solo te extraño
y me gustaría
poder besarte,
que me besaras,
cerrar los ojos
y sentir tu peso.

Me gustaría que mis manos
recorrieran tu espalda,
acariciando,
dando masaje,
jugando.

Que tu voz
alcanzara mi mirada,
y tu mirada
entrara en cada una de mis palabras,
las que me sobran cuando estás
porque me emociono
y todo te lo quiero contar.

Te extraño
así,
ligerito,
como siempre.

Pero está bien.

Puedo esperar.

miércoles, febrero 25, 2026

Algunos días

Algunos días amanezco más perdida.

La marea se va,
no por ausencia de agua.

Aquí no faltan ganas,
ni ternura,
ni amor.

Solo despierto con menos conexión
al mundo.

Unida mi alma a la tierra
por apenas unos nervios,
como los dientes
justo antes
de caerse.

Despierto con menos palabras,
menos ruido,
menos ganas
de ser observada.

Algunos días amanezco más perdida.
Más callada.
Con otra mirada.

No sé si se nota.
No sé si lo oculto bien.

No sé
si importa.

Sobre quererte

Te quiero
porque te quise
por mucho tiempo.

Supongo que es un eco
de tantos años
de observarte,
de sonreír frente a ti,
de estar a tu lado.
De crecer queriéndote
sin cuestionarlo.

Era libre de querer
porque no me ponías atención.
Al menos no
del modo en que mi amor
lo deseaba.

Andabas en lo tuyo.
Nos veíamos en fiestas,
hacíamos tareas.
Y yo perfeccioné el talento
de quererte
desde lejos,
en lo mío,
sin complejos.

Te quise mucho.
Mientras tenía mis novios,
mis amigos,
mis otros dramas.

Eras un pequeño lugar,
cómodo, cálido
y ajeno,
donde podía descansar
del ritmo
y del tiempo.

Te quise mucho.
Y por eso
aún te quiero.

Pero más
como a un recuerdo de infancia.

Ya sin deseo.
Entendiendo la complejidad.
Aceptando que, quizá,
ya no nos conocemos.

El caso de ti

En la llamada creo me quisiste decir que querías intentar algo conmigo. 
Lo vi complicado. 

Para empezar:
estás casado. 

martes, febrero 24, 2026

Libra

Me dijo:
Eres única y diferente,
y pensé
que seguro
para él.

Un hombre en su crisis de los cuarenta,
engañando a su esposa,
empezando a correr,
acumulando dinero
solo por tener.

Seguro lo era:
única y diferente.

Alguien que no se impresionaba mucho
con su forma de hablar.

Me prometió pagar mi renta
(mi renta es pequeñita,
hasta yo la puedo pagar),
me prometió cuidar de mi hijo,
me prometió viajes y comidas…
pero era alérgico a los mariscos.

Me prometió que en su cumpleaños
iríamos a un acuario.
Amo los acuarios.
Amo ver a los peces
solo estar.

Hubo otros planes,
muchos.
Casi todos suyos.

Yo me mantenía más o menos a raya.
Eso lo puedo decir con calma,
porque soy yo la narradora.

Porque no solo soy única y diferente,
sino también justa y neutral:
una Libra
nada, nada emocional.

Dónde

A veces olvido lo que escribí aquí,
lo que escribí en Notas,
lo que escribí en mensajes,
o lo que sólo escribí en mi mente
(en mi corazón tierno lleno de amor,
en mi espalda tensa de preocupaciones,
en mi vientre, junto a las estrías,
donde guardo lo que me da pena).

Se me olvida qué palabras sí te regalé
y cuáles se quedaron en la bolsa,
cerca de las semillas de tamarindo
que nunca sé dónde tirar.

Escribo mucho.
Sobre todo.

Pienso mucho,
supongo.

En ti, en mi pasado, en el dolor,
en lo que debo cocinar,
en lo que debo pagar,
en la puerta que no he pintado,
en el cielo,
las nubes,
las ardillas.

Escribo tanto
que nunca sé bien
dónde te he dejado.

Si entre una lista de compras,
un mensaje a mi mejor amiga,
alguna servilleta doblada,

o en el pasado.

lunes, febrero 23, 2026

3 notas

He cambiado el sonido de mi celular en esta época.
He pensado en volverlo a cambiar
si te vas.

Así, para siempre,
serás
tres notas rápidas y alegres

(que quizá no vuelva
a escuchar).

viernes, febrero 20, 2026

Según lo recuerdo

Me dijo que amaba cómo lo cogía.

Luego dijo que le perturbaba
que quisiera hacerlo.

Me dijo que mi piel era interesante
y después me pidió que me tapara.

Que me pusiera un vestido
de flores
que sólo a él le gustaba.

Me dijo que era hermosa,
deseable,
atrevida,
risueña.

Y luego
se quedó callado...

cinco años.

Aire y recuerdos

Soñé que estabas frente a mí
y podía contarte
todo lo que pasó
desde el último sueño:
el divorcio,
el dolor,
la soledad…
y luego la calma.

Pero esta vez
ya no me contestabas.

Creo que he olvidado
el sonido de tu voz.
Creo que, aun en sueños,
he perdido todas tus palabras.

¿Quién soy yo
para intentar generarte
de aire
y recuerdos,
de amor
y nostalgia?

¿Quién eres tú
si ya no hablas?

IV

¿Y qué hice después?
Nada.
Sonreí
y acepté
que lo amaba.

jueves, febrero 19, 2026

Un librero

 I 
Y así, como si nada,
se ofreció a comprarme un librero.

¿Qué demonios es esto?

Qué forma tan precisa
de arrancarme el corazón
y lamerlo.

II 
Tuve una respuesta visceral
que escondí
tomando otro trago de mi chai.

III 
No sé si sabe
que llevo años cargando algunos libros,
viajando, mudándome con ellos. 
Convencida de que me han salvado, 
que han corregido mi camino. 

A donde llego 
les busco un lugar. 
Son mi memoria externa 
de promesas privadas, 
amor repartido, 
ternura presente. 

Mi camino de regreso a casa,
donde casa
es mi alma
y mis ganas de continuar.

A los 10 años

Solíamos correr
en ese cerro plagado de basura
cuando las flores crecían altas
y ocultaban su verdad.

Nuestro cerro se volvía
una pradera,
otro país,
tal vez otro tiempo.
Un lugar pintoresco
donde podíamos soñar,
desear, pedir.

Miles de florecitas amarillas
rozaban nuestras rodillas
mientras cantábamos
sobre el futuro
y reíamos
sabiendo
que nos queríamos engañar.

Estas vidas,
las nuestras,
no traían amores eternos
ni jardines secretos
ni demasiada magia para cosechar.
Eran vidas, solo vidas,
en las que a veces
las flores crecían lo suficiente
para cubrir la realidad.

miércoles, febrero 18, 2026

Ser mamá

Duele
pensar
que ser madre
me descalifica.

Los primeros días
(de ser de nuevo soltera)
estuve en una fiesta.
Una chica ebria
me gritó en la cara:
No te preocupes,
habrá quien te ame
y se encargue.
Uno se enamorará
de verdad
y no le molestará
que seas mamá.

....No le molestará
que seas mamá
...
Se quedó dentro de mí.
Sigue ahí.

Ni siquiera lo había pensado
como una molestia.
Siempre lo vi
como algo genial.

Pero ser mamá
(muchas veces)
me descalifica.

De cierto nivel de fiesta,
de ingresos,
de tiempo libre,
de paciencia.

Lo más fantástico que vivo
es el gran defecto.

Y duele
saberlo.

No lo sé

No puedo explicar muy bien
lo que siento adentro.
Y he vivido.
He vivido.

Hace poco alguien intentaba ponerme en mi lugar,
hablando despacio
sobre cómo esto es cariño, amor, ternura.

Pero he vivido eso.
Mucho.
Siempre.

Y aun así,
esto que se amasa en mi cama
y se unta por la vida
es nuevo.

Tal vez es amor viejo,
del que solo una mujer de 43
es capaz. 

Igual.
Puedo aceptar
no haber tenido nunca esta edad.

Pero no lo sé.
No lo creo
y no lo puedo explicar. 

sábado, febrero 14, 2026

El único

Eres el único humano que me ha hecho desear estar en un crucero. 

miércoles, febrero 11, 2026

A los 6 años

Cada uno tenía su propio árbol.
Los más grandes,
los más fuertes,
eran dueños de los zapotes
y te atacaban con ellos desde arriba
si no te querían
o si te querían hacer llorar.

A mí no me atacaban.

Yo no sabía escalar.

Algún día, uno de ellos me esperó.
Me llevó a un árbol.
Era más pequeño,
pero sí tenía frutas.

Este fue mi primer árbol
me dijo.

Yo lo vi muy complicado
y él adivinó lo que pensaba.

No, tiene un truco,
me explicó.
No se nota bien,
pero tiene escalones.


Me enseñó.
El truco era girar con el tronco
hasta llegar a una rama fuerte,
lejos del piso,
más cerca del cielo.

Me regaló su primer árbol
y se quedó conmigo toda la tarde.

Yo no supe entender
ese nivel de ternura.
Era pequeña.
Aún no sabía escalar.

Aunque era querida
y a mí no me atacaban.

Completo

No me suelo pensar como alguien extrañado,
no me percibo como un recuerdo.
Según yo, nada de mí se ha quedado.
Nunca.
Mi cuerpo se siente completo.

martes, febrero 10, 2026

Se me nota

Yo sé que para ti existir es normal.
Llevas cargando ese cuerpo desde hace años.
Pero yo, por primera vez,
lo traigo colgado en los labios,
metido en la sonrisa.

Y se acomoda bien,
suavecito.

Nadie lo creería:
que tanta piel,
tanto cuerpo,
tanto hombre
se acueste sobre un labio
y se cubra con el otro.

Se nota.
Dicen.
En las fotos.

Un día

Algún día olvidaremos estos nombres que nos cubren
y no habrá más.
No más puntos,
no más comas.
El río de historias se colará al subsuelo;
lo que quede serán laguitos dispersos,
tierra reseca,
flores pequeñas.

Algún día olvidaré quién me nombró
y por qué,
qué se esperaba de esta recién llegada.
Olvidaré lo que perdí en el camino,
aunque espero que me acompañe
algo de lo que encontré.

viernes, febrero 06, 2026

Un fantasma

Tal vez eras una lección,
una de esas personas fantasma
del presente o del pasado
que vienen a dejarte
algo terriblemente claro.

Pero no puse atención.
Andaba perdida hablando,
tomando cerveza,
mirando tus ojos sonreír.

Porque sonreían
a mis pendejadas
y se nos fue el tiempo.
Y no aprendí nada.

Libros

No me gusta guardar libros
por guardar libros.
Como papel tapiz que dice:
mira cuánta palabra
me he embutido,
seguro soy interesante.

Si entraras a mi depa
pensarías lo contrario.
Pero esos libros no son míos.
Son de alguien que se fue
y no se los llevó.

Supongo que a él
no le gusta cargar libros.
Arrastrar tantas fantasías,
tantos sueños ajenos,
tantos logros de otros.
O quizá
simplemente
no quiso buscarles lugar
a todas esas ideas.

Poco a poco
los voy sacando.
Depuro el espacio
de libros que no sentí,
que no extraño.

Poco a poco
reclamo mi lugar.
Libero la pared.

El librero deja de sentirse atacado.
Ahora está calmo.
Hay más blanco,
un blanco
que no pienso volver a tapar.

miércoles, febrero 04, 2026

La costumbre

Estaba acostumbrada
a llevar mis deseos
bordados por adentro,
con hilo que imitaba
mi sangre y mi piel,
enunciados capaces
de confundirse con la grasa.

Cubiertos,
callados,
fingiendo ser educados.
Que no me delataran,
ni siquiera
cuando me desnudaba.

Deseos húmedos en la garganta,
la casa de una voz
que hablaba mucho
pero no los nombraba.
Aprendí a conversar de otras cosas,
a morder la lengua,
a esquivar ciertas palabras.

Estaba acostumbrada
a no pronunciar mi nombre completo,
a partirlo en sílabas
fáciles de tragar.
Omitir mi biografía.
No dejar que todo el color de mis ojos
saliera al mundo,
porque el mundo
no lo deseaba.

Siempre al cincuenta por ciento.

Estaba acostumbrada, al menos,
a intentarlo.
Porque no duraba.
Eventualmente la verdad
se escurría;
salía de mis poros,
cuando estaba excitada;
o la escupía,
en un enunciado directo,
sobre un cuerpo agitado.

Después de eso
todo cambiaba.

Estaba acostumbrada
a que, una vez bien vista,
vista por completo,
desviaran la mirada.

Las ganas de tocarme
se quedaran en las manos
o espumaran en los labios.
Pero el cariño,
la confianza,
la calma,
se evaporaban.

martes, febrero 03, 2026

La playa

Me has dejado como que fui a la playa:
como que el mar me tragó un rato,
me dio muchas vueltas
y me regresó a mi cama.

El sol dándome besitos
en los brazos,
las piernas
y la espalda.

He llegado sonrojada,
cansada.
Con hambre.
Maravillada.

Me has dejado con la mente perdida,
relajada;
el cuerpo agotado,
planeando
la próxima escapada.