lunes, febrero 10, 2025

La espera

No quería morir, obvio. 
Y no quería saber nada sobre no poder salir solo.
 
No tenía tiempo para escuchar sobre reglas, 
o aprender de medicamentos. 
No escuchaba nada sobre su edad, sobre nuevos límites, 
sobre vivir con otros, mudarse, cambiar. 

Nos escuchaba entrar al edificio. Nos esperaba. 
A mi hijo le regalaba dos o cuatro mazapanes, los que mi hijo quisiera. 
A mi me esperaba para darme el reporte de daños; 
los nuevos dolores, las nuevas molestias, las nuevas idioteces que había hecho la enfermera. 


Y un día hubo silencio. 
Un día sin dulces ni quejas. 
Un día sencillo, demasiado sencillo. 

Y él no quería morir, obvio. 
Y yo no quería que muriera así, solo. 

Y no sé por qué, no sé bien por qué, 
pero ahora soy yo la que lo espera. 

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